Foto: The New York Times

Este mes de julio se cumplen 25 años desde que Conchita Martínez diera a conocer por el mundo entero el nombre de la localidad donde nació, Monzón. En julio de 1994, la tenista aragonesa se hizo contra todo pronóstico con el título de campeona de Wimbledon, el torneo más prestigioso de este deporte, título que acabaría siendo el único Grand Slam que acabó en su palmarés, su mayor éxito y el que la situó como una de las mejores españolas de todos los tiempos.

Fue la segunda española en lograr ganar en el legendario torneo inglés. Solo Manolo Santana había alcanzado la gloria en el All England Club en 1966, abriéndose así una ventana que después benefició en su camino a gente como Rafael Nadal, ganador en 2008 y 2010, o Garbiñe Muguruza, que se hizo con esta corona en 2017, curiosamente con Conchita como parte de su cuerpo técnico.

Y es que, aunque ahora parezca más fácil para el tenis español lograr un título de estas características, antes ni mucho menos se pensaba que Wimbledon fuera alcanzable en parte porque la hierba es la peor superficie para los españoles históricamente. Parece que el fenómeno Nadal, que parte con posibilidades de ganar prácticamente cada Grand Slam en el que participa y es uno de los favoritos para hacerse con el próximo Open de Estados Unidos según Betway, donde el triunfo del manacorí cotiza a 5,00 a 12 de julio del 2019, ha cambiado un poco la visión de esa extraordinaria victoria vivida hace 25 años. Con toda razón ya que por aquel entonces pocos o nadie eran capaces de llegar tan lejos en Wimbledon a nivel nacional; ni que decir tiene ya pensar en ganarlo.

Un triunfo que colocó a Monzón en el mapa
Ese triunfo abrió parte de las puertas a las generaciones venideras, además de dar a conocer un poco más el nombre de la localidad de nacimiento de Conchita Martínez, Monzón. Esta ciudad es la segunda más poblada de Huesca y tiene un atractivo turístico destacable que sufrió un boom importante tras el título cosechado por la tenista en Wimbledon en 1994. El hecho de ser una de las localidades más grandes de la provincia le permite también ser una de las más avanzadas en cuanto a tecnología y otros sectores, siendo una referencia de la zona en la actualidad.

Además, acostumbra a realizar y entrar en proyectos comunes con otros ayuntamientos de Huesca que le permitan mejorar y seguir apostando por el uso de lo local. Precisamente la gran unión de Conchita con su pueblo natal, donde se construyó un complejo tenístico en el que se disputan torneos con su nombre, hizo que Monzón tuviera un reconocimiento incluso mayor del esperado, culminado con un gran homenaje en la Plaza Mayor a los pocos días de su conquista en el All England Club.

Una gesta que abrió el camino

No era para menos ya que, como ella misma confesó en unas declaraciones al periódico deportivo AS, ganar Wimbledon le cambió la vida. Lo hizo con 22 años, con una edad algo prematura para hacerse a la idea de la gran gesta conseguida. A partir de ahí, tuvieron que pasar otros 23 para que otra tenista española se hiciera con el plato de campeona en el torneo inglés.

Desde entonces, Conchita fue mundialmente reconocida por los amantes al deporte, llevando siempre consigo el nombre de Monzón. No volvió a ganar ningún Grand Slam más, lo que, en el fondo, hace aún más especial aquella victoria ante Martina Navratilova en la que se impuso sobre la hierba londinense por 6-4, 3-6 y 6-3.

Fue la primera mujer española en vencer allí y la segunda tenista que lo conseguía de nuestro país. ¡Quién se lo iba a decir a su familia y vecinos cuando le vieron dar sus primeros pasos por las calles del pueblo donde ahora se albergan las pistas de tenis con su nombre!.

Sin lugar a duda, una autentica referencia no solo a nivel local, sino en toda España, donde se festejó por todo lo alto que Conchita Martínez, la joven oscense, lograra cumplir este sueño que puso a Monzón en el mapa.