Foto: DGA.

El presidente de Aragón defiende el apoyo a las organizaciones agrarias como agentes activos en el freno a la hemorragia demográfica y un cambio de la PAC.

La celebración del Día de Aragón en Huesca ha tenido sabor a tierra. El Gobierno de Aragón ha reconocido este lunes el papel jugado por las organizaciones agrarias, haciendo entrega de la Medalla al mérito social a los representantes de UAGA, ARAGA, ASAJA y UPA Aragón.

Méritos que, según el presidente de Aragón, Javier Lambán, reconocen la “magnífica” tarea de estas organizaciones en estos 40 años y estimularles para que sigan desarrollando esa tarea adaptada a los nuevos tiempos y de manera proactiva con los poderes públicos, además de hacerles un señalamiento de la responsabilidad “que compartimos todos frente a la hemorragia demográfica de nuestro territorio”.

El presidente señalado el mérito de estas organizaciones de haber llevado a los pueblos la democracia en los primeros años de la transición, recordando que la primera señal de que algo estaba cambiando fueron las tractoradas de los años 70, la huelga del maíz, el arraigo progresivo de los agricultores a las organizaciones, a cuyo asociacionismo no se fue proclive hasta entonces, y que hoy cuentan con 10.000 agricultores asociados.

Foto: DGA.

Desde los poderes públicos, a parte de la interlocución para satisfacer tareas concretas, urge la necesidad de regular la representación de las organizaciones agrarias, como en el resto de sectores económicos para que la interlocución se institucionalice y sea más eficaz.

A su juicio, “es mucho lo que la sociedad espera de nosotros” y para ello ha puesto como ejemplo la iniciativa del Departamento de Desarrollo Rural y Sostenibilidad de poner en marcha un servicio de extensión agraria del siglo XXI para modernizar el sector, a través de la aplicación de la innovación y todo aquello que lo ponga en concordancia con el resto de paradigmas económicos predominantes.

Foto: DGA.

La medalla, según ha entendido Javier Lambán, también tiene vinculación con el problema de la despoblación, alertando de que producir alimentos prescindiendo del esquema de la explotación familiar agraria “es perfectamente posible y a muchos se alegrarían por ello” pero ha argumentado que desde los poderes públicos “no podemos consentirlo” porque ello es tanto como condenar al medio rural, teniendo en cuenta que la Agroalimentación y el sector primario es el sector estratégico para fijar población en el territorio.

“Lo que requiere una correcta utilización de la política agraria común y de los 500 millones que cada año llegan a Aragón” y que ha asegurado que “no se utilizan de la forma más eficiente”, por cuanto muchas llegan a “manos ociosas en vez de ir a consolidar rentas agrarias y explotaciones familiares, o de ir directamente a manos de los y las jóvenes agricultores que busquen la dignificación de la profesión de producir alimentos.

En los dos próximos años se producirá la modificación que “a nuestro juicio es insuficiente para combatir la despoblación”, lo cual es según Lambán “un imperativo patriótico de primera magnitud que nos incumbe a todos” porque “si hay algo que afecta a la unidad y produce división y desigualdad es la diferencia entre las zonas más y menos pobladas y esto nos incumbe a poderes públicos y a la sociedad civil, entre la que se encuentran las organizaciones agrarias.