El Instituto de Estudios Altoaragoneses (IAE) ha vivido dos intensos días en torno a la figura de Alberto Gil Novales, de sus textos y contextos. Los mundos del historiador han sido el punto de partida para adentrarse en la obra y la trayectoria del historiador, todo un recorrido vital en su búsqueda de la relación entre pasado y presente, en la que también buscó interpretarse a sí mismo y a la naturaleza cambiante del mundo que lo rodeaba.

Este congreso coloca a Alberto Gil Novales como “nudo de historiografías, territorios y generaciones” y pone de manifiesto su influencia y la visión moderna en su forma de hacer historia.

Un destacado grupo de cincuenta personas se han reunido en Huesca para analizar, profundizar y también recordar la gran figura de este historiador y jurista fallecido en noviembre de 2016. En palabras de la diputada de Cultura, Berta Fernández, al clausurar este encuentro, “el profundo humanismo y la excelencia de su labor lo han convertido en una figura intelectual de referencia que deja un profunda huella, esta es la mejor forma de enmarcarla y difundirla”.

Todos los que han disertado durante estos días han incidido en su influencia personal y profesional, así ha quedado demostrado reuniendo a cuatro generaciones desde los coetáneos, los discípulos que han disfrutado de su magisterio, quienes leyeron la obra de Gil Novales en la Universidad y otra generación de perfiles especializados que han recorrido kilómetros para beber de su legado.

El encuentro deja patente su dimensión historiográfica y la influencia en el contexto de España y la revolución francesa, el universo de Costa, la Guerra de la Independencia, el Trieno Liberal “y también en la forma de abordar los temas”, tal como ha apuntado Pedro Rújula, coordinador de estas jornadas. De las conclusiones del congreso, sobresale la forma moderna de abordar lo político que se acercan más a la cultura política como parte de la sociedad.

También se han fijado en la centralidad de la biografía “que ha colocado casi desde sus primeros pasos como eje y que él supo llevar a la interpretación de procesos y periodos”, así lo expresaba Rújula, quien también se refería a uno de los horizontes productivos del campo de la historia como es la sociabilidad “que trabajó antes de que existiera”.

En la obra de Alberto se ha visto cómo consigue universalizar a personalidades aragonesas con una visión del mundo que sirve de referencia para comprender los tiempos. Su compromiso con la ciudad de Huesca y la provincia han sido también muy significativos y su vínculo, que este congreso ha querido honrar, es indiscutible. De ahí que Berta Fernández haya calificado esta cita “como primer gesto de homenaje para una gran figura oscense que desde niño estuvo vinculado a nosotros y que ha mantenido hasta incluso en su en su generoso legado”.

Veterano colaborador del Instituto de Estudios Altoaragoneses, el legado de Gil Novales con la provincia lo conforman los cerca de 18.000 ejemplares de su biblioteca que a su fallecimiento pasaron a nutrir las estanterías, una importante colección que el historiador quiso que formara parte del patrimonio altoaragonés. Si bien Alberto Gil Novales era natural de Barcelona, se consideraba hijo de Huesca, ciudad lo vio crecer como persona y como profesional. Tal como él mismo solía decir, “uno no es de donde nace, sino de donde ha hecho el bachillerato” y el profesor Gil Novales se consideraba oscense.

Muchos son los que han querido ver en este congreso una oportunidad de rendirle homenaje a quien fue no solo “un brillante historiador” sino “una gran persona”, como se ha puesto de manifiesto a lo largo estos días. Vivencias de quienes lo conocieron se han sucedido e intercalado con análisis profundos de sus obras y de su personalidad inquieta, que lo llevaron a múltiples áreas de interés.

Entre los asistentes se han reunido profesores de renombre tanto españoles y extranjeros, como Emilio La Parra, profesor de la Universidad de Alicante y Premio Comillas de Historia; Jean-Rene Aymes, profesor emérito de la Universidad de la Sorbona; o Gerard Dufour, de la Universidad de Provenza, en Marsella. A ellos se les han sumado conocidos y familiares del autor, como su hermano Ramón Gil Novales, premio de las Letras Aragonesas, y entre el público se veían no pocas caras jóvenes, estudiantes de doctorado en su mayoría.

Gil Novales desarrolló una extensa bibliografía, con títulos como Las Sociedades patrióticas, del que se deduce esa característica tan propia suya, como apuntaba el profesor Pedro Rújula, de “saber combinar la pasión con el rigor, y el compromiso con la erudición”, una mezcla que lo acompañó a lo largo de toda su vida, académica y personal.

Fue una persona vital, que desarrolló su carrera guiado por las preocupaciones personales del contexto sociopolítico de su tiempo, y que supo hallar en la cultura una forma de expresar todas sus inquietudes. Trabajos que hoy conforman su legado y que atraen el interés de un nutrido grupo de académicos que no ha querido perderse este encuentro.

Fotos: DPH. Pablo Otín