Peña Montañesa cara norte en febrero de 2019. Foto: SobrarbeDigital.

La FOP recuerda que el Gobierno de Aragón apoyó la introducción del oso Goiat y se comprometió a participar en su seguimiento. Es urgente que la administración aragonesa asuma sus compromisos y modifique el mensaje erróneo que está trasladando a la sociedad a través del consejero en funciones de Desarrollo Rural y Sostenibilidad, Joaquín Olona, según explican en una nota de prensa.

La Fundación Oso Pardo (FOP) pide al Gobierno de Aragón que cumpla sus compromisos. La recuperación del oso pardo en los Pirineos ha contado siempre con su respaldo e implicación expresos, como acredita la documentación oficial de todos los proyectos europeos del Programa LIFE desarrollados con ese objetivo.

El primero de ellos, denominado Primera fase del Programa de conservación de vertebrados amenazados en los Pirineos, se acometió en 1993 conjuntamente por Aragón, Cataluña, Navarra, Francia y el antiguo Instituto Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ICONA), y en su marco se produjeron las primeras reintroducciones de osos en los Pirineos.

Ya en fechas recientes, el respaldo del Gobierno de Aragón a la continuidad de esta política, se ha materializado con una carta de apoyo al proyecto PirosLife, iniciado en 2014 y aún en desarrollo, bajo la coordinación de Cataluña, y cuya primera acción reseñada era la introducción de un nuevo ejemplar para la mejora genética de la población osera existente.

La carta, fechada el 20 de noviembre de 2013, dice textualmente “La Dirección General de Conservación del Medio Natural del Gobierno de Aragón apoya la realización del Proyecto sobre la conservación del oso en los Pirineos catalanes. Las evidentes relaciones entre los ejemplares de oso pardo que pueblan el Pirineo catalán con los que ocasionalmente ocupan territorios aragoneses hace que las mejoras que puedan producirse en el estado de conservación de la población de Cataluña acaben teniendo un efecto positivo en la población aragonesa, y en definitiva en el conjunto de la situación de la especie en la cadena pirenaica”.

Además, sobre las acciones de seguimiento, la misma carta especifica que “Las previsibles incursiones en el territorio aragonés de ejemplares procedentes de la población catalana serán objeto de seguimiento por parte del personal del Gobierno de Aragón de manera coordinada con los técnicos de la Generalitat de Cataluña que desarrollen las acciones del programa Life, asegurando la homogeneidad en los criterios de seguimiento y tratamiento de la información a través de las vías de coordinación habituales entre ambas Comunidades Autónomas”.

Y concluye: “Insistir en cualquier caso en el interés que `para Aragón tiene el desarrollo de este Proyecto en Cataluña no solo por lo que supone de mejora en la conservación de la población osera, sino también como posible modelo a seguir para acciones de conservación a realizar en nuestro propio territorio”.

Transparencia, diálogo y cooperación
Por tanto, no se comprende ni la actitud ni los mensajes que está trasladando a la sociedad el consejero en funciones de Desarrollo Rural y Sostenibilidad, Joaquín Olona, en los que responsabiliza a Francia y Cataluña de la introducción de Goiat y manifiesta su oposición frontal a la presencia de osos en los Pirineos, generando además un ambiente negativo que en nada beneficia a la convivencia social en estos territorios.

La FOP insta a la administración aragonesa a que redirija la situación en coherencia con las obligaciones legales y con los compromisos que adquirió voluntariamente, vuelva a asumir la conservación del oso pardo en los Pirineos y, sobre todo, trabaje de forma activa en las medidas para hacerla compatible con la ganadería extensiva, manteniendo una información transparente y un diálogo continuo con la población de los territorios oseros.

La convivencia entre el oso pardo y el único sector afectado por su presencia, que es el ovino en extensivo, no es fácil pero es posible con mucho diálogo, mucha transparencia informativa y con las medidas de prevención e indemnización adecuadas, que la administración debe debatir y acordar con dicho sector.

Por último, la única manera de avanzar en la conservación de la especie en los Pirineos es establecer y mantener la cooperación entre los distintos gobiernos comprometidos, y remar todos en la misma dirección, como ya están haciendo a pesar de las dificultades Cataluña y Navarra.