A las 00:30 horas del sábado (18 de noviembre), se recibe una llamada en la central (062) de la Guardia Civil de Huesca, informando que dos montañeros se encuentran desubicados y desorientados en algún punto entre el Valle de Estós y el Valle de Eriste y que debido a las inclemencias meteorológicas en la zona con nieve, densa niebla y frío les es imposible continuar por sus propios medios.

Tras comprobar tanto la ubicación y las coordenadas se les sitúa tras la Tuca de Serisueles, en el Valle de Estós. Indicándoles que se queden en el lugar a la espera de la llegada de una patrulla del Greim de Benasque que se dirige al lugar.

Tras llegar hasta una pista y continuar a pie varios kilómetros de la GR11 el personal del Greim se ve obligado a progresar campo a través en dirección a la ubicación facilitada por los montañeros extraviados, ya que no existe ninguna senda cercana a ese lugar, conforme van ascendiendo se encuentran con mayor dificultad para avanzar debido a la nieve recién caída que ralentizaba enormemente su progresión. Siendo las 05:30 horas evalúan la situación y conscientes de que se va a producir una pequeña ventana de buen tiempo, según la previsión meteorológica a primera hora de la mañana, por lo que deciden esperar a la llegada del helicóptero de la Guardia Civil, para llegar hasta los extraviados.

A las 7 de la mañana el helicóptero recoge a los especialistas de montaña de la Guardia Civil y se dirigen a la zona, en la cual existía una densa niebla, por lo que tienen que realizar otro intento sobre las 10 de la mañana, consiguiendo localizar los pilotos desde el aire a los extraviados, mediante una maniobra de apoyo parcial, los dos efectivos de GREIM Benasque bajan del helicóptero y ayudan a los montañeros a subir a la aeronave y son trasladados hasta la helisuperficie de Benasque cuando son las 10:30 horas.

Ambos montañeros son atendidos por personal médico del 061 Aragón no presentando lesiones, se trata de una mujer de 44 años vecina de Tarrasa (Barcelona) y un varón de 65 años vecino de Vilanova y la Geltrú (Barcelona).

A las 08’05 horas del domingo (19 de noviembre), se recibe una llamada en la central 062 de la Guardia Civil de Huesca, informando que un hombre no había regresado a su domicilio desde el día de ayer en que salió a buscar setas en la zona del Pinar de Abizanda, se dirige al lugar personal del Puesto de la Guardia Civil de Naval y en la zona se encontraba la familia que manifestaba estar escuchando lejanos en una zona de mucha maleza y arboles, la patrulla del Puesto de Naval se dirigen al lugar y tras avanzar por terreno muy abrupto y con arbustos que tenían una altura de más de metro y medio se consigue localizar al extraviado.

Dicha persona se encontraba muy débil pero decía querer realizar el camino con los agentes, tras caminar varios metros con la dificultad de atravesar la maleza y dado lo lento de la progresión y para evitar que el hombre sufriera ningún daño se procedió a dar aviso al GREIM de Boltaña que junto con el helicóptero de la Unidad Aérea de Huesca se dirigieron al lugar y mediante un ciclo de grúa se extrae al montañero y se le traslada a Boltaña, donde es revistado por personal sanitario del 061 que determina que se encuentra ileso aunque con síntomas de agotamiento, se trata de un varón de 78 años vecino de Binéfar.

Sobre las 14’50 horas se recibe un nuevo aviso, indicando que un vecino de Lérida se había extraviado en la zona de Benabarre cuando buscaba setas, que había dejado su vehículo estacionado en una pista y había continuado a pie y no sabía regresar a donde se encontraba su vehículo.

Inmediatamente se inicia un dispositivo de búsqueda en el que han participado patrullas de Seguridad Ciudadana de la Compañía de Graus, Seprona de Graus, helicóptero de la Guardia Civil y Bomberos de la Ribagorza. En torno a las 16’30 horas se ha localizado el vehículo y posteriormente en el interior de un bosque frondoso se ha localizado al extraviado, que ha tenido que ser extraído del lugar por personal del Seprona mediante un ciclo de grúa con el helicóptero. Se trataba de un hombre de 75 años vecino de Lérida que aparentemente no presentaba ninguna lesión si bien se encontraba empapado.