Ante la atenta mirada de las Tres Sorores, el pasado 15 de mayo daba comienzo el “Proyecto Mallata”

La Mallata de Carduso de Sesa, en Puértolas, ha sido la primera mallata en recibir un grupo de voluntarios para restaurarla. Son cabañas de piedra tradicionales, utilizadas por pastores en zonas de alta montaña, y que suponen una de las características del paisaje pastoril que define el sitio “Pirineos-Monte Perdido”, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Ante la mirada del macizo de las Tres Sorores, el lunes 15 de mayo daba comienzo el “Proyecto Mallata”.

Las mallatas están construidas con la técnica tradicional de la piedra seca. No llevan argamasa o cemento para consolidar los muros, lo que hace que el paso del tiempo cree deformaciones de las paredes. Un experto en construcción en piedra seca, Manuel Latre, ha dirigido estos días el trabajo de los voluntarios.

Las tareas de rehabilitación comenzaron por el tejado. Se desmontaron primero las losas de la cubierta para poder trabajar en los muros, algunos de ellos abombados por la falta de mantenimiento y la acción de las vacas. Han sido en total 7 jornadas de trabajo, en las que han participado 24 personas que han trabajado desinteresadamente sin cuya colaboración no habría sido posible llevar a cabo esta iniciativa. Cada día se organizaban diferentes grupos de entre 7 y 9 personas que se repartían el trabajo designado. Hombres y mujeres, procedentes de Sobrarbe, Monzón, Huesca o Zaragoza con y sin experiencia en estos trabajos pero con mucha ilusión.

De este modo se han reparado los muros, se ha repuesto piedra caída en algunos paños, y se ha reconstruido la cubierta por completo. Los trabajos se han completado con una limpieza exhaustiva de la maleza de la zona, para permitir el paso a la mallata. Días de trabajo duro bajo el cielo de un intenso azul del mes de mayo, que han terminado el día 24 de mayo con la emoción y satisfacción del trabajo bien hecho y de haber contribuido a la recuperación de parte de nuestra historia.

Abrazos y fotos de grupo no han faltado para cerrar la participación de los voluntarios en esta primera edición del ”Proyecto Mallata”. Según destaca el coordinador científico del Geoparque Sobrarbe-Pirineos, Ánchel Belmonte, “el ambiente de trabajo ha sido extraordinario, con gente con muchas ganas de trabajar”. Los voluntarios se han acercado a participar en esta iniciativa, en muchos casos, por su vinculación con

la vida de los pastores, o por interés cultural, para colaborar con el mantenimiento de un importante bien cultural aragonés como son las mallatas.

Tras estas jornadas de trabajo, el sábado, 3 de junio se celebrará una fiesta de presentación de la mallata de Carduso de Sesa con su nuevo aspecto. Allí se podrán conocer un poco más los usos de estas edificaciones, la técnica de la piedra seca y la riqueza geológica del paisaje que le rodea. La organización y también los voluntarios, tienen ya la mirada puesta en la próxima edición del “Proyecto Mallata” que quiere tener continuidad en el tiempo para recuperar esta parte importante del patrimonio.

El proyecto se enmarca dentro de las actuaciones programadas en el proyecto de cooperación transfronteriza de “Pirineos-Monte Perdido, Patrimonio Mundial 2“ (PMPPM2) del cual son socios la Comarca de Sobrarbe y el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido y está cofinanciado al 65% por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) a través del Programa Interreg V-A

España-Francia-Andorra (POCTEFA 2014-2020). El objetivo del POCTEFA es reforzar la integración económica y social de la zona fronteriza España-Francia-Andorra. Su ayuda se concentra en el desarrollo de actividades económicas, sociales y medioambientales transfronterizas a través de estrategias conjuntas a favor del desarrollo territorial sostenible.

¿QUÉ ES UNA MALLATA?

Una de las características que definen el sitio “Pirineos-Monte Perdido” y, parte también de por lo que ha sido catalogado como Patrimonio Mundial por la UNESCO, es que su paisaje constituye un testimonio muy valioso del pasado de la sociedad de montaña europea. Pirineos-Monte Perdido es una zona de pastoreo donde se puede observar un modo de vida rural muy extendido antaño por las regiones montañosas de Europa, que sólo se ha conservado intacto en este lugar de los Pirineos a lo largo de todo el siglo XX.

En la vertiente española, al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, según el inventario de construcciones pastoriles que se realizó en el año 2000, se llegaron a contabilizar más de 150 edificaciones ligadas a esta actividad, como mallatas, abrigos o casetas. Con un ejemplo claro de máxima adaptación del ser humano al medio natural. La forma y la función se unen para sacar máximo provecho a los recursos, enfrentarse a la climatología hostil y utilizando el mínimo material.

Actualmente la mayoría de las mallatas existentes están caídas o están a punto de hacerlo, pues ya nadie repara los muros. Las mallatas son una parte importante de nuestro patrimonio cultural que está en riesgo. El Geoparque de Sobrarbe-Pirineos pone en marcha el “Proyecto Mallata” para la rehabilitación y recuperación de una de ellas en cada uno de los cuatro sectores del Parque Nacional mediante la colaboración del trabajo voluntario. Se pretende de este modo poner en valor la ganadería trashumante como actividad tradicional ligada al paisaje, y la necesidad de mantenerla viva.