Foto: facilitada por el sacerdote de Boltaña.

Homilía de Juan Diego Tamayo Avendaño.

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS 1, 12- 15

En aquel tiempo el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás, vivía entre alimañas y los ángeles le servían. Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía:

— Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creer en el Evangelio.

Palabra del Señor

Gloria a Ti, Señor; Jesús.

Quien quiere creer hoy, que el Dios que es amor; tuvo tentaciones? ¡Precisamente por ser el Dios que es amor es que tuvo tentaciones! … y lo más asombroso es que no estuvieron solo al rango de esas que tenemos nosotros y que ni siquiera miramos en la cuenta del pecado, pero que nos pueden hacer daño: que si un caramelo cuando sufrimos de problemas del azúcar, o de un cigarrillo para acabar de calcinar los pulmones, de un trago de alcohol continuado y excesivo para suprimir de una vez las funciones del páncreas.

Y que decir, si sus tentaciones fueron mayores a esos pecadillos más gordos que hacen que nuestra vida se vuelva un problema, pero que tampoco nos sirven para la condena eterna, aun cuando nos ponen a purgar en esta tierra y pareciera que viéramos el infierno luego de cometerlos: que si me gasto en comodidad el dinero de este mes y luego pagaré la cuenta de la energía el próximo mes y acumulo irresponsablemente mis obligaciones, que si dejamos avanzar un poco la cuota de la hipoteca, ya vendrá la providencia a cancelarla, que si charramos un poco de la vecina que por estos días está un pelin emproblemada con sus obligaciones y se nos crece el problema cuando esta sabe lo que dijimos y nos enfrenta con las autoridades.

Y que pensar entonces si nos damos cuenta que el tentador lo colocó en el limite en el que podemos entrar en la negación total del amor de Dios y que este malvado colocó precisamente al que es ese Amor? siendo ese Dios-hombre, Nuestro Señor Jesucristo, no podría entrar en contradicción y caer en cualquier tentación que lo hiciera superior en el pecado desde su humanidad a la que tuvo el mismo Adán y la misma Eva y que lo colocaba a enfrentar la realidad que vivió el ángel de la oscuridad cuando quiso parecerse a Él.

El Mesías tuvo todas nuestras necesidades y además nuestras tentaciones, Él sabe quien És y desde su humanidad participa en la vida humana, no lo hace ni siquiera para superarla, lo hace para acompañarla enseñándole desde el mismo testimonio y solo por ello, se somete a la prueba y no lo hace solo en esos tres momentos del desierto, lo hace en muchos otros momentos, lo hace hasta el último momento y lo hace siempre; ya recordamos esa última tentación vencida: “Señor, si es posible aparta este caliz, pero que no se haga mi voluntad; sino la tuya”.

Toda su vida Jesús, tuvo que vencer su humana – debilidad y toda su vida Jesús triunfo, con un solo propósito; hacernos vencedores, así que a imitarlo… Él y nosotros nos merecemos triunfar. No podemos sentarnos a llorar por nuestros fracasos, es el momento de levantarnos para vencer con Él.

UNA FELIZ SEMANA PARA TODOS

Para completar esta experiencia mirar los cfr. https://www.youtube.com/watch?v=MdRgjdZzxu4

AUDIO: Juan Diego Tamayo Avendaño.