Fuente: Quebrantahuesos Rugby.

El Quebrantahuesos Rugby Club de Monzón ha vuelto a demostrar este fin de semana por qué el Fat Rugby es mucho más que un torneo internacional de delanteros. La octava edición ha convertido una vez más a la capital mediocinqueña en el epicentro del rugby más festivo, irreverente y auténtico, reuniendo a decenas de equipos y miles de participantes llegados desde distintos puntos de España y del extranjero.

Durante tres intensas jornadas, los campos y las zonas de actividades respiraron rugby, amistad y celebración en una edición especialmente emotiva al cumplirse diez años de una cita que nació casi como una locura entre amigos y que hoy se ha consolidado como una referencia internacional dentro del deporte oval.

En lo deportivo, la categoría masculina tuvo acento portugués gracias al triunfo de los Candy Crushers, llegados desde Lisboa, que se proclamaron campeones tras un torneo de altísimo nivel. En categoría femenina, el título cruzó la frontera hasta Francia de la mano de las inconfundibles Operación Croissant & Pintxo, que conquistaron al público y a sus rivales con su juego y su espíritu Fat Rugby. La famosa “cuchara de madera” que se entrega a los equipos que han perdido todos los partidos, fue cortesía de carpintería Brico Cazurro, un detalle de compañerismo muy particular utilizado en el famoso torneo 6 Naciones.

Fuente: Quebrantahuesos Rugby.

Pero si algo caracteriza a este evento es que el rugby comparte protagonismo con la música y la convivencia. Y en esta edición el apartado musical volvió a convertirse en uno de los grandes atractivos del fin de semana.

Fuente: Quebrantahuesos Rugby.

La gran explosión llegó de la mano de la Orquesta Maravilla Rugby Rock, que tras dejar huella recientemente en el Mundial de Seven celebrado en Valladolid desembarcó en Monzón para ofrecer un espectáculo que muchos asistentes ya califican como uno de los mejores conciertos de la historia del torneo. Energía, versiones, himnos rugbísticos y una conexión absoluta con el público.

Fuente: Quebrantahuesos Rugby.

La fiesta comenzó con The Bronson, que inauguraron el programa musical con su característico funk gamberro, divertido y cargado de personalidad, incluyendo además un espectáculo especialmente preparado para la ocasión, mimetizándose así con el torneo y haciendo bailar a todo el mundo.

Por su parte, Salsa Punk Orkestra sorprendió y conquistó al público con una propuesta tan original como efectiva: ritmos salseros de enorme calidad musical mezclados con letras y clásicos del punk, una combinación imposible sobre el papel que volvió a demostrar por qué son una de las bandas más singulares del panorama actual.

La música continuó durante todo el fin de semana gracias a las sesiones de Dj Pozal de Funk, Dj McKeena, Dj Rosé, Dj Bosswave, Dj JD, Dj Mochu Soundsystem y Dj Funkrruquito, encargados de mantener la energía del Fat Rugby en lo más alto entre partido y partido y hasta el cierre de cada jornada. La charanga El Pincho también tuvo su momento de protagonismo cerrando el viernes la fiesta de bienvenida.

Desde la organización del Fat Rugby se ha querido destacar el extraordinario comportamiento de jugadores, aficionados y voluntarios, así como el ambiente de compañerismo y respeto que ha vuelto a caracterizar al evento.

Asimismo, el comité organizador ha mostrado su agradecimiento al Ayuntamiento de Monzón, Cruz Roja, y todas las instituciones, entidades colaboradoras y empresas patrocinadoras que hacen posible que un evento de estas dimensiones siga creciendo año tras año.

Un reconocimiento especial merecen Cervezas Ámbar y Kauri, cuyo apoyo continuado resulta fundamental para el desarrollo del torneo y para mantener viva la esencia de un evento que combina deporte, cultura, gastronomía y música en un formato único.

La organización también ha querido agradecer el esfuerzo de los numerosos voluntarios, equipos participantes y personal técnico que han trabajado durante meses para que esta octava edición haya sido un éxito rotundo.

Diez años después de su nacimiento, el Fat Rugby sigue demostrando que la pasión por el rugby, la amistad y las ganas de disfrutar pueden convertir un torneo en una auténtica experiencia colectiva. Y visto lo vivido este fin de semana en Monzón, todo apunta a que la historia todavía tiene muchos capítulos por escribir.

Fat Rugby X: diez años, miles de abrazos, cientos de melés y una fiesta que sigue creciendo.