El Naán. Foto: Sonia Gracia.

La memoria rural y el diálogo entre territorios han sido protagonistas de excepción este viernes en el Festival Internacional Castillo de Aínsa. El estreno del foso en esta trigésimo sexta edición de la mano del colectivo palentino El Naán, ya prometía una atmósfera capaz de conectar con el público sobrarbense desde que a principios de año se conociese su participación. Las sospechas se confirmaban a partir de las 23h, tras la sensibilidad de los ritmos folklóricos que ofrecía la artista colombiana Marta Gómez, quien se encuentra de gira internacional para celebrar sus 25 años de trayectoria.

El foso del Castillo servía, así, de escenario ideal para abordar ruralidad, despoblación, comunidad, memoria oral, raíz y cultura a través del arte, construyendo un puente entre territorios hermanos dentro y fuera de España. En el caso de El Naán, inmerso en la gira de presentación de ‘Versos de Páramo Negro’, percusión, instrumentos tradicionales y ritmos étnicos dialogaron en perfecta comunión con el público asistente. “El Naán tiene esa capacidad de transformar sus espectáculos en rituales con los que empatiza irremediablemente con el público, y aquí no podía ser menos. Hemos vivido instantes de gran emoción que nos llevaremos como uno de los recuerdos más gratificantes de esta edición”, concluía el director Dani Escolano.

‘Versos de Páramo Negro’ es el resultado de más de 5 años de trabajo partiendo de la poesía de Héctor Castrillejo, que se enreda magistralmente con los sonidos de otros tiempos y lugares hasta hacerla propia de cada persona que la escucha. Igualmente, El Naán echaba la vista atrás para recuperar temas reconocidos por sus más fieles seguidores. Poco antes de este enérgico alegato a favor de la memoria rural, abría la noche Marta Gómez con un concierto que, al menos en 2026, no volverá a repetirse en España. La colombiana ha recibido nominaciones a los Latin Grammy en distintas categorías y también ha sido reconocida con uno de ellos. Ahora, celebra sus 25 años de carrera con una gira que ha incluido a la localidad de Aínsa.

Marta Gómez. Foto: Sonia Gracia.

Partiendo de su dilatada experiencia y en un ambiente de disfrute íntimo y relajado, el concierto de Marta Gómez trasladó a los presentes a vivencias de su tierra marcadas de ruralidad y feminismo, acompañada únicamente del sonido de una guitarra y pequeños elementos de percusión. El objetivo final: contar el viaje personal de quien no ha parado de evolucionar hasta convertirse en una de las cantautoras de referencia de la música independiente iberoamericana. “Antes del concierto del foso, también hemos podido verla en acción junto al coro Arcadia, de Arcadia Fundación Agustín Serrate de Huesca. Ellos han traído a la iglesia de Aínsa Entre el amor y la guerra, una propuesta coral que nace de la residencia artística junto a la cantante. Ha sido muy bonito ver esa conjunción entre inclusión, cuidado y arte”, apunta Escolano.

Coro Arcadia con Marta Gómez.

Jazz y conciertos de pequeño formato como antesala al fin de semana

La programación de la semana comenzaba el pasado martes 30 de junio en el Ecocamping de Alueza. Era el saxofonista valenciano Francisco Blanco ‘Latino’ el responsable de animar un espacio natural de extraordinaria belleza, con vistas al Cotiella y en pleno atardecer. Con una propuesta dedicada a Gerry Mulligan, una de las figuras fundamentales del jazz moderno y gran referente del saxo barítono, y acompañado de Alejandro Esperanza (piano), Román Cúrelos (contrabajo), Juan Salamero (saxo alto) y Julen Rodríguez (batería), el saxofonista se ganó enseguida el reconocimiento de un público que agradeció la extraordinaria calidad en un lugar poco acostumbrado a eventos de este tipo.

El jueves era el Centro Cultural de Aínsa el espacio que recogía el testigo con el trío de hermanos ucranianos Shekband. Con 16, 18 y 21 años y en un contexto de aprendizaje y creación marcado por la guerra, los jóvenes demostraron su virtuosismo vinculando el jazz contemporáneo con los matices del folk ucraniano. Posteriormente, respondieron a las preguntas del público en torno a procesos de creación, y cómo a través de la música logran plasmar un sinfín de emociones y sentimientos que el público de Aínsa logró captar.

Cerraron la tarde los oscenses Jazz for Kids, poniendo el punto local a una semana musical trepidante.

Jazz for Kids.

“Talento joven y consolidadas trayectorias se unen cada año en este Festival que integra saberes y sensibilidades variados desde sus orígenes”, explica el alcalde Enrique Pueyo. “Estos días hemos tenido, precisamente, una amplia muestra de jóvenes talentos, y este fin de semana estamos teniendo todo lo contrario: artistas consagrados que, gracias al apoyo de diversas administraciones superiores y a los patrocinadores que confían en nosotros podemos traer aquí, al Sobrarbe. Muy contentos de la acogida y deseando poner un broche de oro al prometedor fin de semana que tenemos por delante”.