Reunión del CECOPI esta tarde en la Sala del 112 en el Edificio Pignatelli. Foto: DGA.

El incendio forestal de Las Peñas de Riglos ha vivido este jueves una de las jornadas más complejas desde el inicio de la emergencia. El cambio de las condiciones meteorológicas y la evolución del viento han alterado el comportamiento esperado de las llamas y han obligado a reorientar una parte importante de los esfuerzos de extinción del fuego, que afectada a más de 9.000 hectáreas.

“Ha sido un día muy complicado y, durante una parte de la jornada, la evolución del incendio ha sido mucho peor y mucho más rápida de lo esperado”, ha explicado el consejero de Hacienda, Interior y Administración Pública, Roberto Bermúdez de Castro, tras la reunión del CECOPI celebrada esta tarde en la sala del 112.

El momento más delicado se ha producido durante las horas centrales del día, cuando el incendio ha llegado a las cortadas de San Juan de la Peña y se ha aproximado al entorno de los monasterios nuevo y viejo. La rapidez y la virulencia de las llamas han obligado incluso a retirar medios de algunos puntos para garantizar la seguridad de los integrantes del operativo.

Imagen de la presencia del fuego junto al Monasterio nuevo de San Juan de la Peña. Fuente: DGA.

“El principal objetivo del día, además de proteger a la población, era defender San Juan de la Peña, uno de los grandes bienes patrimoniales de todos los aragoneses”, ha señalado Bermúdez de Castro. “Entre la una y las cinco de la tarde hemos vivido cuatro horas muy complejas y los dos monasterios han estado en grave peligro”.

Roberto Bermúdez de Castro

Finalmente, las llamas no han alcanzado ninguno de las dos construcciones. En la campa situada junto al monasterio nuevo se ha realizado un fuego técnico, ejecutado por los propios servicios de extinción para impedir que el incendio llegara hasta el edificio. La actuación ha cumplido su objetivo.

Como medida preventiva, personal especializado de la Unidad Militar de Emergencias, con conocimiento de la Guardia Civil, ha accedido al monasterio viejo para retirar y poner a salvo los bienes patrimoniales y restos de mayor valor que podían ser evacuados ante la proximidad del fuego.

La amenaza sobre San Juan de la Peña no se considera definitivamente superada.

Por otra parte, el Gobierno de Aragón ha trasladado esta tarde al Museo de Huesca los restos de los primeros reyes aragoneses y del linaje real que descansaban en el Panteón Real del Monasterio de San Juan de la Peña, debido al avance del incendio forestal que comenzó el pasado lunes en Las Peñas de Riglos.

Ante la amenaza de que el fuego alcanzara el Monasterio Viejo, la UME (Unidad Militar de Emergencias) ha accedido en un primer momento al edificio y ha logrado recuperar la indumentaria militar de gala original del Conde Aranda, con la que fue enterrado y que se exhibía en este espacio, y algunas piezas arqueológicas que también se mostraban en el lugar y que se han trasladado allí mismo a otro espacio seguro, si bien la proximidad de las llamas les ha obligado a retirarse en un momento dado.

Después, un equipo multidisciplinar de la Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural, acompañado por la UME y la Guardia Civil, ha accedido de nuevo al Monasterio Viejo y han conseguido extraer los restos óseos de los reyes aragoneses y miembros del linaje real que descansan en el cenobio, así como fragmentos de pintura mural que ya estaban traspasados a soporte y otros bienes. Todo ello ha sido trasladado al Museo de Huesca donde permanecerá en perfectas condiciones hasta que sea posible su regreso al monasterio.

Tras la reunión del CECOPI, la vicepresidenta y consejera de Presidencia, Justicia, Cultura y Deporte, Mar Vaquero, ha afirmado que se ha vivido “un momento crítico entre las 13:00 y las 17:00 horas” ante el temor de que los monasterios pudieran ser “invadidos por las llamas”.

Mar Vaquero.

Vaquero ha recordado que el Monasterio de San Juan de la Peña está vinculado al nacimiento del Reino de Aragón y su protección “es una prioridad”, ha remarcado, para agradecer la “valentía heroica” de los efectivos que han accedido al monasterio para poder rescatar los bienes culturales.