Pablo López. Foto: SoNna Huesca 2026.

El malagueño demostró en la Cartuja de las Fuentes y a plena luz del día porqué se destaca siempre la intensidad emocional de sus directos. Pablo López mantuvo con el público del SoNna Huesca una conversación íntima, espontánea e improvisada que duró prácticamente dos horas y en la que llegó a cantar desde la mesa de sonido, tras mezclarse con el público y provocar un auténtico delirio entre sus fans más acérrimos.

Con el piano orientado hacia el sol, el de Fuengirola se preguntó sudoroso al principio si el calor monegrino no era acaso más intenso que el del sur de la península. “Con todas las gafas que me compré para el eclipse y resulta que me voy a quemar los ojos hoy aquí”, decía riéndose, mientras se quitaba y ponía unas gafas de sol no aptas para atardeceres cartujos.

Pablo López. Foto: SoNna Huesca 2026.

Dijo que estaba nervioso y la verdad es que lo parecía. “No sé qué me pasa; igual es porque está mi hermano hoy aquí, pero me tiemblan las piernas”. Tan pronto se arrancaba con un tema de Luz con título parecido a uno suyo, como proponía coros imposibles que luego descartaba. El virtuoso del piano y referencia del Pop actual en español, reconoció que no estaba acostumbrado a cantar al aire libre y a plena luz del día. “Es que casi os conozco ya a todos”, les dijo a las primeras filas a mitad de concierto. “Normalmente no veo ni una sola cara”.

Pablo López. Foto: SoNna Huesca 2026.

Arrancó solo frente al piano con la canción que da título a la gira, El Niño del Espacio, que enlazó con La Niña de la linterna, con la que mantuvo el tono narrativo y cercano que tan bien le funciona en teatros y auditorios, pero que al aire libre lo tenía algo descolocado. Para una gira que cerrará en breve en el Auditorio Alfredo Krauss de Gran Canaria (octubre) y el Gran Teatro Falla de Cádiz (diciembre), sus dos últimas fechas, la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes era una prueba de fuego, y eso que solo se rozaron los 30 grados.

La banda apareció progresivamente y en ella destacaron Santi Novoa (trombón y percusión) y Jessica Estévez (trompeta, coros y percusión), que protagonizaron junto a Pablo, ya fuera al piano o a la guitarra, algunos de los momentos musicales más potentes del concierto.

Pablo López. Foto: SoNna Huesca 2026.

Uno de los grandes aciertos del recital fue el equilibrio elegido entre sus temas clásicos y más conocidos y el material más reciente. De sus grandes éxitos, abordó al principio Lo saben mis zapatos, el primer tema propio coreado (había cantado junto al público una estrofa de un tema de Luz para sorpresa de todos), y poco después introdujo Te espero aquí. Luego llegó Tu enemigo y dejó El Mundo y El Patio para un gran final que despediría con Suplicando.

El público entregado respondió a cada reto que le planteó el artista con coros, palmas o risas, una vez culminada la eterna puesta de sol monegrina que tanto le había despistado. En un tono cercano y espontáneo, en el límite con la incontinencia verbal, Pablo López se afanó por humanizar el espectáculo, por demostrar que él es solo Pablo López, un tío normal de Fuengirola que sabe cantar y tocar el piano. Y al final quedó la sensación de haber vivido un recital de pura honestidad; de honestidad tímida y casi infantil, pero honestidad al fin y al cabo.

Los temas nuevos que ofreció, incluida Me voy a escapar, una canción que todavía no ha publicado “y que escribí ayer”, dijo entre risas, cuajaron rápido, en especial Esdrújula, El Niño del espacio y La niña de la linterna, que a buen seguro serán sus próximos grandes éxitos. Las dos primeras llevan 600.000 y 1.500.000 escuchas en Spotify en apenas un año.

El recinto de la Cartuja mostró un aspecto inmejorable, con casi 1.800 entradas vendidas para un aforo de 2.000. La infraestructura funcionó, con mención especial para las zonas de aparcamiento habilitadas y el flujo de acceso al recinto, además de la excelente ubicación de los WC’s. Quizá hubo un solo pero. Que una de las barras no pudo abrir por problemas ajenos al SoNna Huesca, y eso hizo difícil el refrigerio, sobre todo antes del concierto.

Luz agota las entradas

Y si ayer hubo un casi lleno, este sábado habrá que quitarle el casi. Las entradas para el concierto de hoy de Luz Casal se agotaban ayer a media tarde, por lo que el SoNna Huesca volverá a meter a más de 2.000 personas en la Cartuja de Nuestra Señora de las Fuentes de Sariñena, como lo hizo en 2022 con Manu Chao.

Luz Casal. Foto: Javier Biosca.

Luz Casal presenta en gira su nuevo disco Me voy a permitir, el trabajo más ecléctico e inclasificable de su carrera, en el que se concede el antojo de mostrar diez caras, tantas como canciones: diez actitudes, diez miradas, diez formas de entender el mundo.

Este nuevo espectáculo es un puente entre pasado y futuro, que certifica su doble condición de compositora intuitiva y talentosa, e intérprete excepcional, capaz no solo de cantar sino de habitar las canciones, sean suyas o no. Ajena a la pirotecnia y los artificios, se permite no seguir más señales que las de su propio instinto.

Luz Casal se mueve con la libertad de quien ya no tiene que demostrar nada. Enseña sus cartas como dama de la chanson francesa y voz contemporánea del cancionero latinoamericano. Como cronista de lo cotidiano y rockera que jamás colgó los pantalones de cuero.