Foto: iglesia de Boltaña. Sobrarbe Digital.

Homilía de Juan Diego Tamayo, párroco de Boltaña para este domingo 26 de octubre de 2014

 LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 22, 34-40

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús habla hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba:

— Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?

Él le dijo:

–“Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser.” Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.

Palabra del Señor

Gloria a ti Señor, Jesús.

Me llamó la atención esa noticia que está semana apareció en las redes sociales “ROMA, 22 Oct. 14 / 11:55 a.m. (ACI/EWTN Noticias).- Cientos de alumnos de la Pontificia Universidad Urbaniana, escucharon con atención el mensaje que el Sumo Pontífice Emérito, Benedicto XVI, les envió con ocasión de la inauguración de un aula magna que lleva su nombre y en el que recordó que los cristianos anuncian a Jesucristo por el deber de transmitir la alegría de la buena noticia, no para ganar miembros para la Iglesia.”

En el texto, Benedicto XVI recuerda que “no anunciamos a Jesucristo para que nuestra comunidad tenga el máximo de miembros posibles, y ni mucho menos por el poder. Hablamos de Él porque sentimos el deber de transmitir la alegría que nos ha sido donada”.

Y es que en estos tiempos en los que celebramos Bautismos sin una preparación anterior suficiente y que transmita esa Alegría que nos ha sido donada, primeras comuniones llenas de muy buenos propósitos pero que en muchos momentos no han sido antecedidas por una vivencia cristiana y sacramental de los padres que garantice la continuidad del proceso, un tiempo en el que no le encontramos sentido al sacramento de la confirmación y desde ello, no le inculcamos a nuestros jóvenes la necesidad de vivir el compromiso de ser soldados testimoniales del amor salvífico de Cristo, y si le sumamos la celebración Eucarística a la que solo se acude cuando hay un funeral, desconociendo la celebración dominical para ver nuestros templos llenos en funerales – no digo que esta acción no enriquezca la vida de la Iglesia – que solo deben exaltar el valor del difunto en mención con mas fuerza que la misma homilía que debe anunciar la Buena Nueva, debemos revisarnos en el mandamiento del Amor.

Vivir el doble mandamiento del amor significa alegrarnos por la Buena Nueva, reavivar ese amor primero por la búsqueda de la Herencia – Jesucristo: Nuestra Salvación.

Vivir el doble mandamiento del amor significa ver en cada sacramento a Jesús actuando en nuestra vida y en la vida del hermano, verlo muriendo y resucitando para darnos esa oportunidad perdida por nuestra debilidad.

El mandamiento del Amor solo se vive cuando nos damos cuenta de la vida nueva que se nos da en el bautismo con el perdón del pecado original que nos hace ediles – cuidadores – de la Salvación.

Este mandamiento solo se vive cuando los padres inculcan en sus hijos el amor por Jesucristo y su Iglesia desde el Testimonio de vida que se da solo cuando estos fielmente se acercan a los sacramentos y viven el amor de Dios en generosidad.

Este mandamiento se hace actual cuando nos acercamos a darle el pésame al hermano, acompañándolo en una entrega sincera de su ser querido perdido al Dios que da la Salvación.

El Mandamiento del amor hace posible que se viva con Alegría; la condición de creados a Imagen y Semejanza del Padre, Salvados por el amor del Hijo y caminantes hacia esa Salvación por la gracia del Espíritu Santo.

Que el Dios que todo lo puede nos haga conscientes de su gran mandamiento…

Una Feliz Semana para todos.

AUDIO: Juan Diego Tamayo, sacerdote.