Laura Benítez
Laura Benítez

“Examinar la verosimilitud de este relato de que el mundo se acaba y de que el apocalipsis nos acecha y que, en consecuencia, no hay más remedio que intentar hacer este modelo sostenible porque no hay otro modelo alternativo” era el propósito del seminario “Entropías del capital. Degradación y potencia”, según palabras de su co-director Martí Peran.

Desde ese punto de partida, durante tres días, en el salón de Actos de la Diputación Provincial de Huesca (DPH), se han sucedido ponencias de destacados personajes del pensamiento crítico actual que han elaborado discursos que ayudaran a “revisar esta ideología apocalíptica, para ver si responde a la realidad o, por el contrario, estamos en condiciones de imaginar procesos entrópicos que nos lleven más allá de este horizonte catastrófico”, añadió Peran.

Martí Peran presenta a Santiago Alba Rico
Martí Peran presenta a Santiago Alba Rico

En esta edición de ViSiONA, proyecto cultural del departamento de Artes Plásticas de la Diputación de Huesca, todas las actividades parten de un eje temático: la despoblación. Así, desde este seminario, que se organizó junto a la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, se pretendía conocer si la despoblación de los contextos rurales es una dinámica irreversible, tal como dicen algunas teorías, o si, por lo contrario, existen posibilidades de reacción.

En primera jornada se habló sobre la depredación del capital y las posibles catástrofes ecológicas que podían derivarse de ella. Estuvieron presentes el politólogo Carlos Taibo, los investigadores Jaime Vindel y Laura Benítez, los arquitectos de n’UNDO, Verónica Sánchez Carrera y Gonzalo Sánchez, y el ensayista Fernández Porta. En las conclusiones, se defendió la idea de que una época de crisis hace que la gente pare y piense, convirtiéndola en una época de cambio o transformación.

Esta idea sobre las oportunidades de la crisis, la retomaron, en la jornada siguiente, los arquitectos Ignacio Grávalos y Patrizia di Monte. La crisis económica les facilitó crear el proyecto “Esto no es un solar” con el que se modificaron los usos de solares abandonados en Zaragoza, que después de la burbuja inmobiliaria estaban inutilizados temporalmente porque no podían ser vendidos. La motivación de estos arquitectos para desarrollar sus proyectos es “crear escenarios para que las cosas ocurran”, explicó Grávalos.

En esa línea, Luis Antonio Sáez, director de la Cátedra de Despoblación y Creatividad de la Universidad de Zaragoza – DPZ, habló de evitar la creación de pueblos temáticos a través del turismo porque la cultura no se debe de relacionar con el consumo, sino con la creación y el disfrute. “Justo es la cultura la que consigue que pasen cosas”, añadió.

A su vez, en esta jornada del viernes, se presentaron dos proyectos que tienen lugar directamente en el mundo rural. Por un lado, la Fundación Cerezales Antonino y Cinia tiene su sede en un pueblo leonés de 21 habitantes y su actividad se orienta al desarrollo del territorio y a la transferencia del conocimiento a través de la producción cultural y la etnoeducación. Comentó Alfredo Puente, comisario de la fundación, que se perciben como veneno y, a la vez, como remedio para esta zona. Para desarrollar su trabajo en ese espacio, explicó que era necesario mucho tiempo de escucha y de convivencia con todo el vecindario que ya estaba antes de la instalación de la fundación.

Por otro lado, Pablo Pérez mostró el proyecto cultural Esto es lo que hay, una muestra artística rural que itinera por la provincia de Huesca y que, desde hace dieciséis años, recala en pueblos en los que la participación de las personas que los habitan es esencial para concebir cada edición.

Pablo Pérez.
Pablo Pérez.

Finalizó la jornada con el escritor Sergio del Molino, quien habló de lo que hay “más allá de la España vacía”, del desprecio hacia “lo rural”. Para él, el interés actual sobre el fenómeno de la despoblación, “es la sensación de fragilidad del mundo por lo que el recuerdo de esa cultura rural, da una nostalgia de eternidad, de estabilidad y de saber dónde se está en el mundo”.

Otro de los objetivos del seminario, tal como indicó Martí Peran era “examinar si la política del “hazte a ti mismo, por ti mismo y para ti mismo”, que es la principal fuerza productiva de nuestros días y que conlleva la multiplicación de sujetos dopados, estresados, fatigados, hiper estimulados y en situación de patología crónica, es algo que debe ser remediado o si esas enfermedades del capital las pudiéramos revisitar para no regresar a ellas”.

Esta parte, que se llevó a cabo el último día del curso, fue mucho más filosófica y contó con la presencia de Santiago Alba Rico y Amador Fernández Savater. Alba Rico disertó sobre cómo se organiza nuestro tiempo en la sociedad actual. “El capitalismo ha creado una industria para impedir el aburrimiento, para que no nos inventemos nuestros propios medios de disfrute”, apuntó.

Fernández Savater exploró, a través de la historia de algunos movimientos contraculturales, un concepto que definió como economía libidinal, y que describió como “la infraestructura de la organización del deseo”.

La obra de Jorge Yeregui también se podría relacionar también con “la estructura del deseo” a la que se refieren estos filósofos. En ella muestra proyectos que se han diseñado, pero que después, o no se han realizado o se han desmantelado. El artista presentó diferentes trabajos que analizaban paisajes del antes y el después de zonas de colonización. De zonas que se han intentado explotar para actividades humanas y que ni siquiera con desarrollo tecnológico se ha conseguido u otros proyectos urbanísticos empezados pero inacabados donde solo se han construido aceras o armarios de acometida.

Para la exposición de ViSiONA, “La memoria del territorio”, que se inaugurará el 30 de noviembre, Jorge Yeregui presentará un trabajo sobre un espacio habitado, que se vacía y se renaturaliza.

Coincidían asistentes al seminario, venidos desde diferentes puntos de España, además de dos jóvenes artistas plásticos de Colombia, que este curso ha creado más preguntas que respuestas. El artista Javier Peñafiel, sí que se atrevió a dar una respuesta a los agentes culturales presentes cuando dijo: “No hay que dar con un modelo sino empezar a hacer, no postergar”.