Foto: Anabel Doz.

El CAS (Club Atlético Sobrarbe) organizó un viaje a Picos de Europa (del 12 al 17 de octubre) como evento especial dentro del 50º aniversario del club.

Crónica del viaje
Estuvimos dándole muchas vueltas, desde el año pasado, para ver qué viaje y expedición de montaña podíamos hacer en 2026 para celebrar los 50 años del Club. Surgieron ideas de trekkings o ascensiones por grandes y lejanas cordilleras del mundo. Finalmente, para hacer algo más asequible para todos y con más espíritu de club de montaña que de agencia de viajes, nos decantamos por los Picos de Europa. Y ha sido todo un acierto. Una actividad que ha contemplado dos aspectos: la convivencia entre amigos y la travesía de montaña por un escenario para nosotros poco conocido y espectacular.

Foto: Anabel Doz.

El viaje se llevó a cabo del 12 al 17 de octubre y fuimos finalmente 14 participantes. Contamos además con el trabajo de Xisco Villalonga y Eva García que ejercieron de guías de la actividad, habiendo planificado itinerarios, logística y todos los detalles con anterioridad.

Foto: Anabel Doz.

Tras un largo viaje en coche llegamos por la tarde a Camaleño, pueblito precioso entre Potes y Fuente Dé, donde pernoctaríamos en un acogedor hotel. Al día siguiente, nos trasladamos a Fuente Dé, donde iniciaríamos la travesía por el macizo central de los Picos de Europa, de refugio en refugio.

Foto: Anabel Doz.

La primera jornada, partiendo de Fuente Dé (Cantabria) y dirección noroeste, consistió en llegar al Refugio de Collado Jermoso ubicado en León. Usamos el camino minero de Vega de Liordes y Las Colladinas. El refugio está en un sitio precioso, un “nido de águilas”. Una vez instalados, nos encaramamos a la cumbre llamada Torre Jermoso, sobre el refugio. Desde allí pudimos asistir a uno de los más bellos atardeceres en montaña que hemos podido contemplar. Y de la cena, solo decir que insuperable, más teniendo en cuenta al tratarse de un refugio aislado y lejano.

Foto: Anabel Doz.

El segundo día de ruta era hacia el norte, desde Collado Jermoso al refugio de Jou de Cabrones, ya en Asturias. Un largo itinerario por terreno complejo, sin caminos bien definidos, incluidos trepes y destrepes donde tuvimos que usar la cuerda para asegurar algún paso. Primero ascendimos a la cumbre Torre de la Palanca, la cota más alta de la travesía, con 2.609 metros de altitud. Descenso al Jou Grande para volver a subir al collado u horcada de Caín y horcada de Don Carlos. Nuevo descenso al Jou de Cerredo, salir del mismo y descenso largo al Jou de Cabrones donde se ubica el refugio. Un pequeño y remoto refugio, más precario y sin muchas comodidades, pero donde también nos trataron muy bien.

La tercera jornada fue más corta y pudimos descansar algo de las dos palizas de los días anteriores. Dirección este, sureste, llegamos a la horcada o collado Areneras, habiendo pasado junto al Jou del Agua. De allí en travesía al paso conocido como Corona del Raso junto al Diente de Urriellu. Hay que descender de este paso por una estrecha chimenea equipada con clavijas, donde también utilizamos la cuerda por seguridad. Nos quedaba la bajada al refugio Vega de Urriellu, bajo el Pico Urriellu o Naranjo de Bulnes. Una mole de roca que nos cautiva a todos. Como llegamos muy pronto, algunos aprovechamos para bordear por el norte y el este el Pico Urriellu y ascender a la Morra del Carnizoso, una pequeña y amable cumbre de 2.118 metros de altitud. El refugio de Vega de Urriellu, ubicado en Asturias, es ya un gran refugio, mucho más equipado y con una gran afluencia de visitantes y escaladores.

La cuarta jornada de ruta sería también larga y compleja, en dirección sur. Tras un primer collado, transitamos el Jou Sin Tierre y el Jou de los Boches para encarar la subida al collado de Horcados Rojos. Elegimos para ello la ruta más fácil que da algo más de vuelta subiendo hacia las Peñas de Urrieles, pero no exenta de dificultad, donde en algún tramo tuvimos que transitar con cuidado, ayudándonos. Una vez en el collado, tres miembros de la expedición se animaron a subir a la cercana Torre de los Horcados Rojos de 2.503 metros de altitud. Desde aquí ya todo será bajada. Al poco, aprovechamos a visitar el pequeño y llamativo refugio de Cabaña Verónica. A partir de aquí el camino es muy bueno y señalizado, transitando por la zona conocida como La Vueltona, vislumbrando ya el verde del fondo del valle. Se trata de un largo descenso hasta el funicular de Fuente Dé. La mayoría de nosotros optamos por montarnos en el funicular, aunque hubo algunos que decidieron completar la bajada a pie hasta los coches ubicados en el parquin de Fuente Dé.

Con los coches nos dirigimos a Potes para visitar este hermoso pueblo, cenar un cachopín o cocido lebaniego y pernoctar en apartamentos concertados.

Completamos en total una travesía de aproximadamente 35 kilómetros y 3.300 metros de desnivel acumulado. Ha sido toda una gratificante experiencia humana y montañera. Muchos de nosotros no conocíamos este territorio y hemos quedado prendados. Además tuvimos una enorme suerte con una meteo radiante. Siempre habíamos leído esos nombres míticos: Pico Urriellu, Collado Jermoso, Jou de Cabrones…

Ahora los hemos vivido. Ya no los olvidaremos.
Se trata de un terreno de montaña complejo, donde saber navegar, usar el mapa, los tracks. Exige buena forma física y costumbre de transitar por itinerarios que no son buenos caminos (país de cabras, vamos).

Es un enorme macizo calizo, de roca, donde no hay cursos de agua o valles definidos. Un laberinto de gigantes dolinas “jous”, lapiaces, simas, agrestes collados u “horcadas”, agujas y paredes.

En donde habitan innumerables manadas de sarrios en paz y libertad.

La patria de “Cainejo”.