Fuente: Club de Montaña Nabaín.

El Club de Montaña Nabaín celebró la llegada del nuevo año con la tradicional ascensión a la cumbre que le da nombre. Más de 75 montañeros y montañeras de todas las edades, entre 8 y 80 años, acudieron el pasada 31 de diciembre a esta cita que une lo deportivo con lo festivo, según explica Juan Rodríguez Bielsa

La climatología adversa de esa jornada, con lluvia y nieve intermitentes, no fue obstáculo para que los caminantes accediesen a esa montaña sobrarbesa, con un grupo principal de 60 personas que siguió la ruta normal, y otros que lo hicieron corriendo desde Boltaña o por otros de los senderos que se han ido reabriendo en esta extensa montaña durante los últimos años, comenta Juan Rodríguez.

800 metros de desnivel, rociados con agua y nieve, superaron estos animados montañeros -procedentes de localidades como Boltaña, Yeba, Margurgued, Aínsa o Sieste, para acercarse con buen humor y ganas de celebrar, a ese 2024 que se acercaba.

El fondo marino que abre la ruta desde Ascaso, abarrotado de pequeños fósiles, suavizó sus duras rampas con estupendas vistas tamizadas por las nubes de esa localidad y de todo el sur y este de Sobrarbe. Tras él, el “acantilado” de Jánovas dejó ver el entorno de esta zona de la ribera del Ara, que hubo quiénes quisieron convertir en mar, “bajo las aguas de un oscuro pantano”, que hoy sigue siendo un bonito valle. La borrasca y los copos de nieve protagonizaron la última parte de la ruta, hasta culminar, dentro de las nubes, junto a las ruinas de la ermita de Santa Marina.

La climatología llevó, sin perder la alegría, a trasladar parcialmente el cocinado y el disfrute del almuerzo previsto a Ascaso, donde los caminantes dieron buena cuenta de él y brindaron con cava, vino y refrescos, por un feliz 2024 para todos, en el que podamos seguir disfrutando de las maravillas que ha generado la naturaleza en nuestras montañas, y que “merecen”, señalan desde el club sobrarbés, “nuestra atención y cuidado”.