Foto: FCQ.
  • El Lagópodo alpino desaparece del macizo de Cotiella: una nueva señal de alarma sobre el futuro de la biodiversidad alpina de los Pirineos.

El lagópodo alpino (Lagopus muta), conocido popularmente como perdiz nival, es una de las especies más emblemáticas y amenazadas de los ecosistemas de alta montaña de los Pirineos. Su probable desaparición del macizo de Cotiella, en la provincia de Huesca, constituye una preocupante señal de alerta sobre los profundos cambios que están experimentando los ambientes alpinos en un contexto de calentamiento global.

Perdiz blanca. Imagen facilitada por la FCQ.

La Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ), gracias al apoyo de la Fundación Ibercaja a través de su convocatoria de ayudas de 2025 en materia de sostenibilidad ambiental, ha desarrollado un proyecto destinado a estudiar la presencia o ausencia de esta especie en el macizo de Cotiella, uno de los enclaves montañosos más singulares del Pirineo aragonés.

Los trabajos realizados en 2026 incluyeron una superficie prospectada de 984 ha en los sectores de Armeña y Lavasar, sin detectar ejemplares ni indicios de presencia.

Foto: FCQ.

Además, se empleó un sistema de monitoreo acústico mediante grabadoras autónomas que acumuló 782 horas de grabación efectiva, sin registrar vocalizaciones de la especie. Para validar el método, se estableció un área de control positivo fuera de este macizo, donde sí se confirmaron 63 archivos con cantos de perdiz nival, demostrando la capacidad del procedimiento para detectar su presencia.

Estos resultados refuerzan la hipótesis de la desaparición de la población reproductora de
Cotiella, aunque no excluyen en el futuro la llegada de nuevos ejemplares procedentes de
macizos cercanos.

Foto: FCQ.

Una reliquia de las glaciaciones que pierde terreno en los Pirineos

El lagópodo alpino es una especie boreoalpina, adaptada a condiciones climáticas extremadamente frías, cuya presencia en los Pirineos constituye una auténtica reliquia de las últimas glaciaciones.

Tras la retirada de los grandes glaciares del Pleistoceno, algunas poblaciones quedaron aisladas en las montañas del sur de Europa, donde encontraron refugio en las zonas más elevadas y frías.

Miles de años después, el progresivo aumento de las temperaturas está comprometiendo la supervivencia de estas poblaciones. La reducción de los ambientes fríos, las modificaciones de la cubierta nival y la transformación de los hábitats alpinos amenazan la persistencia de una especie estrechamente vinculada a las condiciones climáticas de alta montaña.

Por este motivo, la perdiz nival puede considerarse una especie centinela del cambio climático, cuya evolución permite advertir de las transformaciones que afectan al conjunto de la biodiversidad alpina.

El retroceso acelerado de los glaciares pirenaicos constituye una de las manifestaciones más visibles de estas transformaciones. Según el Observatorio Pirenaico del Cambio Climático, los glaciares han perdido el 94,5% de su superficie desde mediados del siglo XIX. Incluso en el propio macizo de Cotiella, investigaciones del CSIC han documentado la pérdida acelerada de depósitos de hielo de más de 6.000 años de antigüedad. La posible desaparición de la perdiz nival de este mismo territorio representa otra señal preocupante de la vulnerabilidad de los ecosistemas de alta montaña ante el calentamiento climático.

Cotiella, un ejemplo de la vulnerabilidad de las poblaciones periféricas

El macizo de Cotiella constituye un enclave de especial interés para la conservación del lagópodo alpino, al situarse en el límite meridional de su distribución en los Pirineos. Esta posición periférica lo convierte en un territorio especialmente relevante para estudiar la regresión de la especie y la vulnerabilidad de sus poblaciones frente a los cambios ambientales.

Su situación geográfica y el carácter relativamente aislado de sus hábitats de alta montaña hacen que las poblaciones de especies adaptadas al frío sean especialmente vulnerables ante las transformaciones ambientales.

La revisión de los registros históricos evidencia una marcada regresión de la especie: entre 1986 y 1999 se documentaron 11 registros positivos en 20 visitas, mientras que entre 2000 y 2017 únicamente se obtuvieron dos. La última detección positiva corresponde a 2018 y, desde entonces, se han realizado 25 visitas sin nuevas evidencias de presencia.

Paralelamente, el análisis de los datos climáticos del periodo 1986–2025 muestra un incremento significativo de la temperatura media anual de 0,414 °C por década en el área estudiada. Aunque no puede establecerse una relación causal directa, la coincidencia entre el calentamiento y la regresión histórica de la especie resulta especialmente preocupante.

La desaparición de la perdiz nival de este territorio supondría una pérdida significativa para
su patrimonio natural y un nuevo episodio de contracción de la distribución pirenaica de la
especie.

La importancia de investigar antes de que sea demasiado tarde

Desde su creación en 1995, la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos trabaja en el seguimiento y conservación de especies amenazadas de montaña, entre ellas el lagópodo alpino, contribuyendo al conocimiento de su distribución, evolución poblacional y estado de conservación.

La continuidad de estos trabajos mediante proyectos específicos, como el desarrollado en Cotiella, resulta fundamental para conocer la evolución de sus poblaciones, identificar las áreas donde podrían estar produciéndose desapariciones locales y orientar futuras estrategias de conservación.

La FCQ considera prioritario reforzar los programas de seguimiento de las especies alpinas, mejorar el conocimiento de sus requerimientos ecológicos y promover medidas de adaptación al cambio climático que contribuyan a conservar los últimos refugios de biodiversidad de alta montaña.

Un llamamiento a la conservación de los ecosistemas alpinos

La plausible desaparición de la población reproductora de perdiz nival del macizo de Cotiella representa mucho más que la pérdida de una especie emblemática en una montaña concreta. Es una señal de advertencia sobre el futuro de los ecosistemas alpinos pirenaicos, especialmente sensibles al aumento de las temperaturas.

La Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos subraya la necesidad de impulsar políticas de conservación basadas en el conocimiento científico, mantener programas de vigilancia de las especies amenazadas y avanzar en la protección de los hábitats de alta montaña.

El proyecto ha contado con la financiación de la Fundación Ibercaja, en el marco de su convocatoria de ayudas de 2025 para iniciativas de sostenibilidad ambiental, contribuyendo así a mejorar el conocimiento y la conservación del patrimonio natural aragonés.

Fuentes: Observatorio Pirenaico del Cambio Climático (OPCC), https://opcc-ctp.org/; Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), «El calentamiento acelera la pérdida de hielo de más de seis milenios de una cueva del Pirineo», https://www.mncn.csic.es/es/Comunicaci%C3%B3n/el-calentamiento-acelera-la-perdida-de-hielo-de-mas-de-6-milenios-de-una-cueva-del.