El fin de semana inaugural del SoNna Huesca 2026 se cierra hoy con el recital conjunto de Diego Guerrero y Muerdo en el espacio Vicente Baldellou de Alquézar a las 20.30 horas.

El exterior del Centro de Arte y Naturaleza (CDAN) de Huesca ejerció de templo para un concierto inclasificable de dos heterodoxos que se fundieron sobre el escenario en una celebración pseudo religiosa que derivó en trance.

Entre la penumbra y el humo surgieron Raül Refree y El Niño de Elche como dos monjes de un monasterio imaginado de color azul. El concierto comenzó con algo de retraso porque esa escenografía del color del océano de Marta Pazos obliga mucho a los técnicos de luces.

El Niño de Elche y Raül Refree en el SoNna Huesca 2026. Fuente: DPH.

La formidable voz de El Niño de Elche y el “órgano” sin tubos de Raül Refree crearon ayer en el CDAN un kyrie eleison (Señor ten piedad) de poco más de una hora de duración, que es lo que les costó recorrer el espectáculo Cru+es, basado en el disco del mismo nombre y, a su vez, en un directo previo que denominaron Ecstasis, un título quizás más acertado para definir lo que se ofreció ayer.

El Niño de Elche y Raül Refree en el SoNna Huesca 2026. Fuente: DPH.

El concierto inaugural del Festival Sonidos en la Naturaleza fue un recital místico, una suerte de evolución de la literatura de San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús, en el límite entre la razón y la locura. Una música hereje a pesar de la espiritualidad que lleva impregnada y que los artistas no perdieron el tiempo en explicar. Por momentos, el gregoriano se aflamencaba y Francisco Contreras (El Niño de Elche) ejercía de sacerdote pagano acompañado de un brujo de las atmósferas, como es Raül Refree. Hubo parte del público que los acompañó casi hasta el trance. Otra mínima parte se marchó.

Porque la de ayer no es música fácil. Hay que tener un punto melómano y el oído educado para apreciar todos sus matices. La serenidad vocal y física de El Niño recorrieron Somni, Tu voluntad y Cruz, fusionadas con la brujería electrónica de Raül Refree. Sería injusto decir que el catalán “acompañó” con su teclado la voz rasgada y profunda de el de Elche. Más bien le dio sentido para convertirla en voz sagrada, en voces del más allá. Realmente, solo faltó el incienso para llevarnos a todos ante el altar de la propia vida.

La escenografía creaba el marco perfecto. Entre la penumbra y el humo, los artistas se adivinaban detrás, difusos, etéreos, como llegados desde otro estadio, de otra dimensión física. Juntos fueron recorriendo las piezas del espectáculo. Tras Senescente mundo, para Salmo XXI Refree abandonó el teclado para coger una guitarra y rasgarla monótonamente, litúrgicamente. Sentados en dos taburetes al borde del escenario, los artistas mostraron más que química, amor el uno por el otro. Los gestos de satisfacción eran íntimos y personales. “Dios mío, por qué me has abandonado, soy una caricatura de hombre, el desprecio del pueblo… “ El Salmo XXI, del libro “Salmos” del poeta y teólogo de la liberación nicaragüense Ernesto Cardenal, surgió como la pieza clave del espectáculo. Colocados como una pareja de flamenco, lo que ofrecían no podía ser más distinto.

Luego llegarían Nádas, en homenaje al escritor húngaro Péter Nádas o Mil maneras de salvarse. Al público le quedó la duda de si no había bis preparado o fue acaso El Niño de Elche el que dijo, hasta aquí. En la liturgia no hay bises que valgan. Si uno sale del trance y aparece la luz, volver a él resultaría casi imposible. Parte del público se levantó y los artistas ya solo regresaron para saludar y recibir la merecida ovación.

Diego Guerrero y Muerdo en Alquézar

El fin de semana inaugural del VII Festival Sonidos en la Naturaleza, unido por el hilo conductor de la fusión personal y artística de dos artistas consagrados, se cierra hoy de forma virtuosa en el espacio Vicente Baldellou de Alquézar con el recital de Diego Guerrero y Muerdo, que homenajearán en su concierto a los más grandes de la música iberoamericana.

El lugar, escenario tradicional del cierre del primer fin de semana del SoNna Huesca, propicia de algún modo una reinauguración del certamen. Es la primera parada de un viaje que durará dos meses y medio, y trae consigo otra fusión artística de primer orden.

Cuando la profundidad flamenca y el desgarro de Diego Guerrero se entrelazan con la voz mestiza y poética de Muerdo, un nuevo territorio aparece: es el punto de unión entre el sur de España y el otro lado del Océano. Guerrero & Muerdo es un proyecto vivo que respira la tradición para transformarla en presente. En el escenario confluyen la emoción del flamenco, la fuerza de la música popular iberoamericana y la libertad expresiva de la canción de autor; todo ello vestido con lo más exquisito de sus tradiciones musicales. Acompañados por una banda exquisita, la propuesta combina virtuosismo y energía con una sensibilidad y elegancia que traspasan fronteras.

El cantautor murciano Pascual Cantero (Muerdo) es una de las voces más reconocidas de la nueva canción iberoamericana, al fundir sonidos americanos, flamencos y mediterráneos. Su trabajo más reciente, Sirvengüenza, lo ha llevado a escenarios de toda Hispanoamérica.

El cantante, compositor, guitarrista y productor andaluz, Diego Guerrero, nominado a los Latin Grammy por sus dos discos: Vengo caminando y Por la tangente, es una de las figuras más versátiles y respetadas del flamenco contemporáneo.