Foto: Pitu Serra, en Camprodon, Girona. SobrarbeDigital.

¿Se puede mostrar a paso de un tren turístico la villa de Aínsa, Bielsa, Fiscal, Boltaña, Broto, Torla, Laspuña, La Fueva, Monasterio de San Victorián, los valles de Puértolas o Vió entre otros espléndidos lugares, además, del extenso patrimonio del Sobrarbe?. En otras comarcas parece ser que sí. A continuación, Pitu Serra nos cuenta una “Pequeña historia de su empresa” TRICU TRICU trens turístics-La Garrotxa.

Hace justo 4 años me despidieron de la empresa donde estaba trabajando. Toda mi vida había sido mecánico industrial, primero montando maquinaria téxtil en países de todos los continentes y después en un par de empresas de mi comarca, la Vall de Camprodon, Pirineu de Girona.

Me encontraba desmotivado y sin ganas de volver a involucrarme en otra empresa que, el día que no me quisieran, me despedirían sin ninguna piedad. Así que pensé que era el momento de dar un giro a mi vida y cambiar de ocupación.

Por casualidad, un día visitando una feria, vi que había un tren turístico. El chico que lo tenía era conocido por todos en la comarca, pues con su trenecito solía participar en festividades, ferias y actividades en muchos municipios. Fui dándole vueltas hasta que pensé que podría convertirme también en autónomo, comprando un tren turístico y diseñando yo las rutas y las actividades para realizar con mi vehículo.

Así fue cuando compré mi primer tren: un vehículo de 44 plazas, bastante “viejito”, que me dio la oportunidad de adentrarme en este mundo del turismo. Mi primer trabajo fue en Arenys de Mar, una localidad catalana de costa, donde pasé todo un verano paseando a los visitantes y también a los lugareños. Fue una bonita experiencia, donde además pude comprobar que me encantaba tratar con la gente.

Pasado el verano llegó el momento de abrirme camino en mi comarca. Fue duro, cualquier negocio lleva mucho tiempo y sacrificio hasta que consigues cierta estabilidad. Trabajé muy duro, me relacioné con los ayuntamientos, creé mi propia página web, intenté darme a conocer y enseguida vi que el tren me quedaba pequeño. Necesitaba un vehículo de 56 plazas para poder desplazar a todos los pasajeros que me llegaban en autobuses.

Así que hice un cambio. Fue una nueva inversión y tenía que buscarme un socio para poder salir adelante. Aquí tomé una gran decisión que hasta el momento creo que ha sido muy acertada: me asocié con mi hermana Ana.

Ella siente pasión por todo lo relacionado con la historia y la cultura así que formamos un gran tándem: con su ayuda pude comprar un tren más amplio, diversificamos nuestra oferta, ella diseñó relatos interesantes para las rutas, empezamos a darnos a conocer más allá de nuestra comarca.

Y fruto de tanto sacrificio y tanto esfuerzo nos llegó una segunda oportunidad: el chico del primer tren de que os he hablado, vendía su negocio y nos ofreció comprarle su vehículo así como su empresa. Fue una decisión dura, difícil de tomar, pues suponía buscar mucho más trabajo para rendibilizar dos vehículos. Pero decidimos que el triunfo era para los valientes y pensamos que era el momento de apostar para crecer.

Así lo hicimos y hasta hoy estamos muy satisfechos del resultado. Trabajamos muy duro, normalmente cuando los demás disfrutan de sus días libres es cuando nosotros más trabajo tenemos, pero estamos felices de poder sacar adelante nuestra pequeña empresa familiar. Realizamos recorridos de valor cultural y natural muy interesantes, valorando por encima de todo la realización de actividades de calidad, para que nuestros clientes queden satisfechos. Personalizamos muchísimo las actividades, realizándolas a medida de las necesidades de quien nos contrata. A día de hoy podemos decir que todo nuestro trabajo va dando sus frutos y poco a poco se nos va conociendo y vamos saliendo adelante!. Esta es nuestra mayor satisfacción.