Por Juan Diego Tamayo, sacerdote de la iglesia de Boltaña.

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 15, 21-28

En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: — Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.

Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: — Atiéndela, que viene detrás gritando.

Él les contestó: — Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.

Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió de rodillas: — Señor, socórreme.

Él le contestó: — No está bien echar a los perros el pan de los hijos.

Pero ella repuso: –Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.

Jesús le respondió: — Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.

En aquel momento quedó curada su hija.

Palabra del Señor.

Solo Eleva tus Ojos y mira

En está semana de la anunciación vimos a María encima de una nube, rodeada de ángeles, con un listón de cielo azul y coronada de estrellas; con sus ojos mirando al cielo.

En un viaje en el que no había limites materiales, un viaje que supera el de Julio Verne al centro de la tierra y que se hace más real que un viaje intergaláctico; ya que este se mide con la velocidad de la luz y el viaje de María es un viaje propulsado por la fe y sustentado por la Esperanza de un Dios que nos regala en su Palabra, este domingo, la promesa: “ qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas”.

Promesa que tiene base en la caridad, en la vivencia comunitaria, y se manifiesta cuando unos hombres se percatan de la necesidad de una mujer que quiere hablar con su Señor y estos le comunican el deseo, El Señor que quiere invitar a todos a ser parte de su familia, le hace el llamado a la mujer con una propuesta un poco despectiva y la mujer en ese deseo de amarlo, de aceptar ese llamado, se le presenta con los gestos del mejor amigo del hombre, el perrito que humilde y cariñoso, lento y meticuloso se le acerca a su amo, se le postra y solo Eleva sus ojos y mira como este trae sus manos y lo acaricia.

En este tiempo especial, en el que todo puede suceder, Solo Eleva tus Ojos y mira, mira como Dios actúa de tantas maneras, póstrate delante de Él y acércate a todas sus promesas, deja que cualquier propuesta despectiva de este mundo se convierta en una llamado especial a permanecer firme… a hacerte tu también merecedor o merecedora del Pan que en el Altar se confecciona y se hace Cristo, para que sus migajas alimenten tu alma de Fe, Esperanza y el continuo deseo de vivir mejor; La Caridad. Feliz semana para todos.

AUDIO: Juan Diego Tamayo, párroco de Boltaña.