Foto: SobrarbeDigital.

En una gran carpa ubicada en la explanada del Castillo de Aínsa se ha celebrado, este sábado, Follarasca, se trata de la segunda edición de la Feria de Otoño de los Pirineos. La iniciativa se ha retomado con ilusión tras un año de suspensión a causa de la Covid-19. Ha congregado a una veintena de expositores de miel, azafrán, queso, turrón, chocolate y ternera ecológica de cercanía, entre otros productos.

Follarasca, además ha completado la programación con diversos talleres y demostraciones donde los visitantes han tenido la oportunbidad de degustar productos locales y derivados.

El alcalde de Aínsa ha manifestado que “la recuperación de Follarasca tras un año tan complicado es motivo de alegría para todos, tanto vecinos como visitantes, la excusa perfecta para el reencuentro y el mejor homenaje que se le puede hacer a José Antonio Murillo, una de las personas que más se implicó para que este proyecto saliera adelante”.

Por otro lado, el alcalde ha valorado la ocupación para Todos los Santos, en Sobrarbe, se mantiene alta pese al pronóstico de lluvias.

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Enrique Pueyo asi lo explica.

Destacar la preparación y degustación de zumo de manzana se ha convertido ya en todo un clasico de las ferias de Aínsa. Alrededor de veinte variedades de manzanas recogidas en la zona y escogidas por su extraordinario potencial tanto para la elaboración de zumo como para la producción de vinage y sidra.

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Pro-Sobrarbe, el grupo de cooperación que integran la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ), la Asociación de hortelanos Arto-Un Paso Atrás, Turismo Verde Huesca, la Asociación Altoaragonesa de Selección de la Abeja Negra (ASAN) y el Ayuntamiento de Aínsa, an hecho posible la organización de un evento que, gracias a la colaboración del Gobierno de Aragón, aspira a convertirse en una de las ferias habituales de la localidad.

La Producción, la promoción y la biodiversidad son las bases sobre las que se asienta este grupo. Con la celebración de ferias como ésta, Pro-Sobrarbe pretende llamar la atención de posibles emprendedores locales, así como poner en valor los métodos de trabajo tradicionales y los productos de proximidad como un sello de identidad del territorio.