Exterior de la escuela de Fiscal. Foto: SobrarbeDigital.

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En una nota de prensa la Asociación Mayestros d’Aragonés explica lo siguiente:

Con la llegada del nuevo ejecutivo al Gobierno de Aragón, se ha creado una Dirección General de Política Lingüística para gestionar la diversidad cultural de la comunidad en cuestión de lenguas minoritarias. Desde la asociación “Mayestros d’aragonés” queremos valorar los primeros pasos dados desde el Departamento de Educación en materia de enseñanza de aragonés.

Celebramos el talante dialogante que ha surgido por parte de los responsables del área, el cual ha permitido hacer llegar las propuestas y necesidades de los docentes y centros (las cuales, además, son tenidas en cuenta). Fruto de este nuevo clima de colaboración, se ha conseguido empezar a mejorar la situación laboral de algunas plazas, y se ha trabajado para rediseñar la oferta de formación y de programas culturales para las escuelas. Queda un largo camino por recorrer en este aspecto, pero ya se han dado los primeros pasos para conseguir una situación estable que permita avanzar a los proyectos que llevan años establecidos en varios centros de la provincia de Huesca.

La firma de un convenio con la Universidad de Zaragoza para la implantación de un proyecto piloto para usar el aragonés como lengua vehicular en algún área del currículo es un nuevo paso adelante, el cual ha levantado una inusitada expectación, en ocasiones, con un poso negativo. Esto nos sorprende, ya que desde 1997, año en el que se iniciaron las clases de aragonés, muchos docentes han trabajado contenidos de áreas como valores, ciencias naturales, ciencias sociales, lengua, música, etc. y la lengua vehicular usada ha sido siempre el aragonés.

El nuevo proyecto no supone ningún cambio pedagógico a nivel de aula, puesto que ya se lleva años trabajando así, pero sí que permitirá una mayor contextualización de los contenidos curriculares y la elaboración de materiales en los centros donde se aplique con el consentimiento de las familias. Además, se contará con un grupo de trabajo que facilite una labor que hasta ahora se dificultaba en exceso por la falta de referentes y de equipos didácticos coordinados.

También se ha generado cierta polémica por los nuevos criterios de selección de docentes para la enseñanza de aragonés propuestos desde la Dirección General de Política Educativa. Desde el Gobierno de Aragón nunca se ha planteado una formación de profesorado de sus lenguas minoritarias no cooficiales, como por ejemplo sí que llevan haciendo desde hace muchos años comunidades autónomas como el Principado de Asturias. Fruto de ello, no hay ninguna titulación, ni ninguna prueba estandarizada para el acceso a las plazas de docentes.

Cada proceso de selección que se ha realizado para la instauración de listas de interinos ha seguido criterios arbitrarios en mayor o menor medida, y ha terminado por crear situaciones absurdas: docentes sin posibilidad de promoción, profesionales sin posibilidad de acceder en igualdad de condiciones a toda la oferta de plazas educativas, listas sin plazas para trabajar, varias listas diferentes para dar una misma lengua, imposibilidad de cubrir bajas… Todo ello, sumado, ha generado una situación de alegalidad a la que se tienen que enfrentar año tras año los centros y los docentes, cuando la inspección educativa o cualquier organismo del departamento ponen pegas a las situaciones precarias en las que se imparte las clases de aragonés, y que, sin embargo, han sido generadas por la propia administración.

Otra de las iniciativas de la Dirección General de Política Lingüística ha sido proponer transitoriamente como titulación habilitante para impartir clases de aragonés el Diploma de Especialización en Filología Aragonesa que imparte la Universidad de Zaragoza en La Facultad de Educación de Huesca.

Aunque el curso adolece de limitaciones, puede ser un punto de partida mientras se planifican unos cauces de formación oficial de profesorado para el futuro, con titulaciones universitarias que garanticen el contar con profesionales formados en todas las facetas necesarias (como podría ser una mención de aragonés en el Grado de Maestro). Mientras se trabaja en esta línea, la propuesta realizada significaría por primera vez para el aragonés contar con unos criterios de igualdad de condiciones de acceso para todos los docentes interesados en dicha oferta de plazas de maestros.

Hasta que se cierre una planificación sobre el camino a seguir en este aspecto, no podemos dejar de hacer notar que desde la Universidad de Zaragoza se debería facilitar mecanismos que permitan llevar a cabo esta formación de manera no presencial. Las distancias y horarios de trabajo de personas que están destinadas en centros educativos fuera de Huesca impide en muchas ocasiones poder asistir a las clases, y por tanto, suponer grandes dificultades para poder obtener el título del Diploma de Especialización en Filología Aragonesa. Igualmente, esto debería ser tenido en cuenta para la titulación definitiva que se establezca.

Así mismo, desde la asociación incidimos en la necesidad de que en este proceso de elaboración de criterios de selección para la docencia de aragonés, se tenga en cuenta que hay personas que ya han superado pruebas establecidas por la administración autonómica, y además cuentan con amplia experiencia por haber trabajado durante muchos años en los centros. Han demostrado ampliamente su capacitación para esta labor, cuestión refrendada por la satisfacción de los centros, familias, además de la obtención de premios en el ámbito educativo incluso a nivel nacional.

“Mayestros d’aragones” valora positivamente el cambio de 180º que se ha dado en el Gobierno de Aragón con respecto a las lenguas minoritarias. A pesar de no contar con medios presupuestarios, y tener una asignación de personal muy limitada, el trabajo realizado y las medidas inicialmente tomadas son positivas. Esto nos anima a aportar la colaboración que sea necesaria para continuar con esta dinámica beneficiosa tanto para profesionales como para las familias de los centros que apuestan por el aragonés como parte de la educación de sus hijos