La Mouche Swing sobre el escenario.

Arranca el Festival Castillo de Aínsa en Banastón ante 130 asistentes. La climatología respetó un concierto a ritmo de jazz, swing, bolero y canción francesa. El festival se prolongará hasta el 25 de julio.

Eran las diez y media de la noche (sábado 26 de junio) cuando empezaban a sonar, en la plaza del Pueblo de Banastón, las primeras notas musicales del grupo local La Mouche Swing. Emergían del clarinete de Natalia Martín, la guitarra de Abel Berdejo, el contrabajo de Pedro Xistau y el violín de Víctor Palacín, aún con las huellas de una tormenta reciente presentes en la memoria y las nubes amenazando con una nueva entrada en escena.

Finalmente el tiempo respetó. El resultado: una noche de verano reconfortante, un concierto en familia y unos asistentes entregados al son de las canciones y el desparpajo de la vocalista Laure Soubrié, invadiendo las tablas con la imponente fachada de la Iglesia de San Martín de telón de fondo. Las invitaciones se habían agotado veinticuatro horas antes del espectáculo, síntoma de que el encuentro marcaría el comienzo de la 31ª edición del Festival Castillo de Aínsa por todo lo alto.

La presentación corrió a cargo de Paco Paricio, de los Titiriteros de Binéfar, (un año más repiten en la dirección artística del festival), enviando un mensaje de cariño a los vecinos y las vecinas de Banastón, que en las últimas fechas han despedido a varios de sus queridos habitantes. En José Antonio Murillo, director de la Ferieta y prolífico e incansable miembro de la comunidad, se centraban las primeras palabras de Laure, de origen francés, la primera persona que conoció, según contaba, cuando llegó a Sobrarbe. La artista sorprendió además con un colorido vestido de su abuela, cuyo fallecimiento se había producido el mismo día que el de Murillo.

Los recuerdos no ensombrecieron, sin embargo, un concierto cargado de energía y buenas vibraciones que se transformó en todo un homenaje a quienes ya no están. La mayor parte del repertorio lo integraron versiones de canciones francesas, pero la banda también encandiló al público con algunos temas de cosecha propia, como “Métamorphose”, compuesta en la lengua del país vecino por el contrabajista Pedro Xistau. “Apenas tuve que corregir nada, estoy súper orgullosa”, comentaba en tono de broma Laure, que explicaba al mismo tiempo que la canción trata sobre la necesidad de acabar con nuestros límites para conseguir ser personas más libres.

“Une Chanson”, tema original creado por la volcalista del grupo, tenía como curiosidad su musa, la emblemática montaña boltañesa, Nabaín. “Cuando camino me viene la inspiración”, justificaba la artista, y desde luego el balance demuestra que nada como un buen paseo en medio de la naturaleza para materializar ideas que flotan en el subconsciente. Por supuesto y como es habitual en los conciertos de La Mouche, composiciones de sobra conocidas completaron el mágico estreno del festival. “La vie en rose” o “Papara Americano” fueron algunos ejemplos.

Entre la sugerencia, la sensualidad, la picardía y la diversión que irradiaban la voz y los gestos de Soubrié, se llegó a la medianoche destacando incluso la excelente iluminación y la exquisita acústica. El concierto tuvo varios puntos de diferencia con respecto a los celebrados en la edición anterior: un servicio de bar, el comienzo de la no obligatoriedad del uso de mascarilla en espacios abiertos siempre que se cumpla la distancia de seguridad, y la reserva doble que se mantendrá a lo largo de toda la programación de julio.

Esta tarde, si la climatología lo permite, toma el relevo Biella Nuei. El longevo grupo de folk aragonés viene a presentar su proyecto “Ordesa”. La propuesta, basada en una serie de producciones audiovisuales con la música y los paisajes pirenaicos como protagonistas, concluirá próximamente con la publicación de un disco que busca preservar el patrimonio musical popular de los valles del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido y un libro que ya tiene título, “Ordesa, Naturaleza y Cultura Popular”. Las invitaciones para el exclusivo espectáculo, que acogerá el patio del Museo de Oficios y Artes Tradicionales de la villa medieval a las 20 horas, ya están agotadas.