Foto: ovejas del Sobrarbe, imagen del pasado abril. Sobrarbe Digital.

El Decreto 289/2011, de 30 de agosto, del Gobierno de Aragón, declara la trashumancia que tiene lugar en la Comunidad Autónoma como Bien de Interés Cultural. La define con meridiana claridad: “La trashumancia es el traslado del ganado en busca de pastos guiado por pastores y ganaderos, actividad que constituye una manera de vivir dentro de una economía de subsistencia tradicional en la cual la interrelación del hombre y el medio bioclimático es completa. Ese traslado del ganado, mayoritariamente ovino pero también equino y vacuno…) en diferentes niveles de estancia temporal (corta, media y larga duración) afecta a aspectos de la vida de los ganaderos, pastores y sus familias…”.

En esencia, la actividad trashumante responde a los mismos motivos en el siglo XXI cuando Jaime I, en 1218, nombró el primer Justicia de Ganaderos, una institución que perduró durante siglos. La intención y finalidad es la misma que en aquellos otros tramos de la historia donde destacaba el poder social y económico de ligallos y mestas para organizar estos tránsitos de ganados a través de tierras aragonesas.

Entonces, el hecho de no contar con pastos en verano y de abaratar en lo posible la alimentación del ganado era la razón fundamental de este movimiento ganadero en busca de hierba y de temperaturas también más llevaderas.

Así lo piensa Enrique Novales, Jefe de Servicio de Recursos Ganaderos del Departamento de Agricultura del Gobierno de Aragón. “ Hoy, trasladar el ganado  supone un ahorro importante en su alimentación al no haber pasto suficiente en comarcas como La Hoya, Monegros o La Litera. Los ganaderos no tienen otro remedio que viajar a los puertos del Pirineo, en valles como Broto, Vio, Bielsa o Gistaín. También a las sierras de Albarracín o Maestrazgo, a las que regresan  en  verano  los  ganaderos  de  estas comarcas desde Comunidades vecinas más al sur donde han pasado un invierno menos frío”.

Precisamente en este mes de junio se inician y completan los viajes del ganado del llano a la montaña, sobre todo ovino, y también de vacas nodrizas, aunque en mucha menor cantidad. Este año viajarán, en su mayor parte al Pirineo, casi 231.000 cabezas de ovino, procedentes en su inmensa mayoría (casi 221.000) de explotaciones aragonesas.  Estas cabezas de ganado se reparten entre 754 movimientos perfectamente organizados y cuantificados desde el punto de vista sanitario.

Siguen llegando a la Comunidad Autónoma algunas expediciones de ganado ovino procedentes de otras comunidades autónomas, en concreto 31, en las que se agrupan cerca de 10.000 cabezas. En total, este año se producirán 785 movimientos de ganado a través de las vías pecuarias aragonesas y de camiones. Al final del periodo, 375 explotaciones aragonesas habrán realizado movimientos en dirección a los pastos.

El volumen de vacuno que todavía acude a los pastos de verano es muy inferior, aproximadamente la décima parte. En total se moverán casi 24.000 cabezas de ganado, repartidas de la siguiente forma: 1.222 cabezas de expediciones interiores, que suman 21.455 cabezas; 533 que proceden de otras Comunidades Autónomas y 1.920 cabezas que realizan el viaje en sentido contrario, es decir, que de pastos aragoneses viajan en dirección a pastos foráneos. A final se contabilizarán 1.301 movimientos y 426 explotaciones aragonesas recurrirán a esta costumbre.

Enrique Fantova, veterinario de Oviaragón- Grupo Pastores, entiende que es una práctica que está en retroceso por lo costosa y lo que significa de sacrificio personal, aunque la mantienen algunos de los ganaderos integrados en esta entidad -con unas 430.000 ovejas asociadas- como es el caso de algunas explotaciones de la Jacetania, Sobrarbe y la Ribagorza que viajan a los puertos más cercanos. También se mantiene estos movimientos en algunas comarcas de Teruel.

Entiende Enrique Fantova que “la trashumancia, tal y como se ha entendido tradicionalmente, tiende a desaparecer a la larga. Más tarde o más temprano el transporte se realizará en camiones, modo que requiere la misma guía sanitaria con la única diferencia que hay que cumplir con las reglas de bienestar animal en el transporte”.

Enrique Novales explica que un viaje desde una comarca oscense a uno de los puertos pirenaicos viene a costar entre 10 ó 12 días a razón de 20 ó 30 kilómetros diarios a través de las vías pecuarias o cañadas. Previamente, estos propietarios se han hecho en alguna de las muchas subastas que se celebran con pastos de los puertos pirenaicos, la mayoría propiedad de los ayuntamientos. “ Al final -es de la opinión Novales- el coste de los pastos no es significativo y viene a suponer unos 4 ó 5 euros por cabeza. El hecho de alimentarse en estos pastos tampoco influye en la calidad final de la carne”.

Es frecuente, por otro lado, que el ganado paste en verano por laderas que en invierno se convierten en pistas de esquí, circunstancia que favorece el estado de las propias pistas cuando se inicia la temporada. Para la práctica del esquí en invierno es beneficiosa la presencia del ganado en los meses de estío.

Novales está de  acuerdo con Fantova en que la trashumancia tradicional está en vías de retroceso, como lo está, en general, la cabaña ganadera. Lo demuestra el hecho de que desde el año 2005 hasta hoy el número de cabezas de ovino haya pasado de 2,4 millones a 1,4 en el conjunto aragonés.

La Comunidad Autónoma de Aragón sigue siendo una potencia en ganado ovino o lanar, la cuarta del Estado español, solo superada por Castilla-La Mancha, Castilla-León y Extremadura. Cosa muy distinta es la cabaña de vacuno, que con unas 56.000 cabezas sitúa a Aragón es una posición discreta en el ámbito nacional.

Los sucesivos cambios en las ayudas de la PAC, han tenido mucho que ver en esta reducción de la actividad ganadera, con el consiguiente abandono de la actividad, y con el detalle añadido de que muchos ganaderos no son propietarios de suficiente tierra, con lo cual no pueden acceder a parte de estas ayudas

La Comunidad Autónoma es también una potencia en cuanto a vías pecuarias se refiere, las rutas que siguen estos ganados. Aragón suma 13.775 kilómetros repartidos entre Zaragoza (4.723 kilómetros), Huesca (4.325) y Teruel (4.727). En total, casi 45.000 hectáreas de terreno tienen esta calificación.