Foto: Castillo y del Campo. SobrarbeDigital.

El grupo municipal de Cambiar Aínsa, que el pasado jueves votó a favor una modificación presupuestaria para sacar adelante la partida comprometida por el anterior equipo de Gobierno, encabezado por José Miguel Chéliz, y que no se recogió en el presupuesto para este ejercicio, ha decidido renunciar a las entradas de protocolo que la organización del Festival ha reservado a los ediles del Consistorio para asistir a diversas actuaciones.

En una nota de prensa, han explicado que “agradecemos la deferencia de la empresa Imaginaria por conseguir las entradas para compensar, de alguna manera, el esfuerzo de los ediles y del Consistorio en la organización del Festival, pero nosotros creemos que es un privilegio que no debemos aceptar porque tenemos claro que no entramos a trabajar en el Ayuntamiento para acceder a este tipo de gratificaciones. No queremos ningún privilegio en este tipo de eventos respecto al resto de vecinos y vecinas por el hecho de ejercer un cargo público”, ha comunicado el portavoz del grupo municipal, Urko del Campo

La formación política, ha señalado que no le parece mal que la organización tenga este detalle con los patrocinadores públicos o privados del festival, pero que en todo caso la forma de asignación de esas entradas debería ser de otra manera. “El Festival Castillo de Aínsa está organizado por el Ayuntamiento de Aínsa, que pone 10.000 euros, aunque la principal fuente de financiación es la Diputación de Huesca, unos 40.000 euros, no llegando a 3.000 euros la recaudación de patrocinadores privados.

“Creemos que esas entradas se tendrían que sortear entre los habitantes de toda la provincia o, si no, entre los vecinos de la Villa de Aínsa, que son los que más dineron ponen en realidad para que se celebre el festival”, señala el portavoz de Cambiar Aínsa, agrupación desde donde también se preguntan “¿Por qué han de tener privilegio los que deciden qué se hace con el dinero de todos, por encima de los que realmente ponen el dinero con el que se organiza?”.

Los representantes municipales, Urko del Campo y Cecilio Castillo, quieren mostrar con este pequeño gesto que realmente el tipo de decisiones y formas de funcionar puede cambiar si hay voluntad por parte de los representantes públicos, “a quienes la principal motivación que debe moverles es el servicio público, no las prebendas y privilegios que puedan conseguir”, añade Del Campo, quien opina que gestos como este profundizan en el lema reivindicativo de algunos grupos políticos y movimientos sociales: “no hay una clase política, sino clases de políticos”.