Foto: Parque Nacional de Ordesa, este junio. Sobrarbe Digital.

Por Juan Diego Tamayo, párroco de Boltaña.

XVII domingo del tiempo ordinario. Lectura del Santo Evangelio Según San Mateo 13, 44 – 52.

“El Reino de Dios es como un tesoro escondido en un terreno. Un hombre encuentra el tesoro, y lo vuelve a esconder allí mismo; lleno de alegría, va y vende todo lo que tiene, y compra ese terreno. “el reino de Dios es también como un comerciante que anda buscando perlas finas; cuando encuentra una de mucho valor, va y vende todo lo que tiene, y compra esa perla. “El Reino de Dios es también como una red que se echa al mar y recoge toda clase de pescado. Cuando la red se llena los pescadores la sacan a la playa donde se sientan a escoger el pescado; guardan el bueno en canastas y tiran el malo. Así también sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles para separar a los malos de los buenos, y echarán a los malos en el horno de fuego, donde llorarán y les rechinarán los dientes”.

Jesús preguntó:

  • ¿Entienden ustedes todo esto?

  • Sí, Señor – contestaron ellos.

  • Entonces Jesús les dijo:

Cuando un maestro de la ley se instruye acerca del Reino de Dios, se parece al dueño de una casa, que de lo que tiene guardado sabe sacar cosas nuevas y cosas viejas.

Palabra del Señor: R/ Gloria a ti Señor, Jesús.

No hay mejor conocimiento de casa, que cuando vienen las campañas de ayuda a los demás, nos disponemos a buscar todas aquellas cosas que no nos sirven ya, o que por falta de uso vemos que lo justo es que otros se beneficien de ellas.

El dueño de casa sabrá que donar, está bien que en algunos momentos piense si dona lo más nuevo o lo más antiguo, él, lo que sí sabe es que no donará algo que lo haga ver como un miserable y se dará el momento en el que aprende a compartir hasta lo que tiene por tesoro escondido.

El que conoce de la Palabra sabe hoy que es lo que el mundo está viviendo de Dios y lo que no es de Dios, y toma aquellas cosas que le sirven para su Salvación y la Salvación de otros. Sabe dejar de lado todas esas cosas atractivas del mundo y lucha hasta el fondo por adquirir aquellas cosas – dones, virtudes y todas las expresiones que dan Salvación – que le permiten el encuentro con la verdad.

Tú eres el dueño de tu Casa, Tú eres el dueño de tu salvación; asea tu casa, saca esas cosas que no son de ella y que la ensucian; Valora el tesoro que Dios tiene en ti y muéstralo al mundo para que la Palabra de Dios siga su camino.

Orando por todos aquellos que hace un año estuvieron aquí y que por el accidente de trenes partieron, pedimos al Dios del Cielo el consuelo y la fortaleza para todos los familiares y amigos…amén.

AUDIO: Juan Diego Tamayo, sacerdote.