Un gran desprendimiento de tierra y rocas cortó, el lunes, la carretera N-260, en el kilometro 437, entre Aínsa y Boltaña (Eje Pirenaico). El derrumbe se produjo en torno a las 12:00 horas, se atribuye a las intensas lluvias de las últimas semanas. No hubo que lamentar daños personales.
Este martes, 17 de febrero, continúan los trabajos con la retirada de la tierra y las piedras desprendidas con el objetivo de reabrir los dos carriles.

La Unidad de Carreteras del Estado en Huesca desplazó maquinaria para despejar el vial afectado. El lunes por la tarde lograron despejar un carril para dar paso alternativo, regulado por semáforos.




