Foto: Sobrarbe Digital.

Por Juan Diego Tamayo, sacerdote de la iglesia de Boltaña.

 LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 16, 13- 20

En aquel tiempo, llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo y preguntaba a sus discípulos:

— ¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?

Ellos contestaron:

— Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.

Él les preguntó:

— Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

Simón Pedro tomó la palabra y dijo:

— Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.

Jesús le respondió:

— ¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.

Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que Él era el Mesías.

Palabra del Señor

¿Quién soy yo?

Una pregunta que aparece en la vida del pensador y que no encuentra respuesta lógica – si esta, está sustentada solo en especulaciones que solo tengan en cuenta la razón – ya que en la realidad humana hay muchos espejos para dar la solución.

Los interrogantes para el mundo, el hombre y Dios no han sido resueltos todos, de la caja de pandora salieron males, del mito de Platón; Sombras, del pensamiento de Aristóteles la unidad de nuestra materia y la idea de que somos sustancia… y digo que no se han resuelto todavía, porque aún desde lo profundo que ha llegado la ciencia, el hombre se sigue preguntando “¿quién soy yo?”.

Una respuesta siempre atraerá una nueva pregunta, un dato siempre buscará despejar la duda; pero en ese trasegar la maravilla de la búsqueda se dará cuando el hombre nuevamente comienza a descubrir que hay más preguntas por responder.

Jesús le está preguntando a sus discípulos “¿Quien soy yo?” y en su pregunta, se da cuenta de la difícil respuesta, lo hace para que ellos le den un dato de lo que de Él; conocen. En su humanidad, se tiene que maravillar cuando Pedro, el más terco de todos, le responde: “Tu, eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo” y se maravilla, y sabe que ese dato no lo podía decir con la experiencia del ser humano limitado por la tradición y toda esa gama de leyes, era imposible que este le dijera tu eres Jesús, El Mesías, Nuestro Salvador… también en esa experiencia nos muestra su grandeza, porque reconoce en Pedro el amor del Padre que habla, aún desde el mismo hombre, frágil y pecador…

Hoy Jesús nos traslada su Interrogante a nosotros que como pensadores podemos encontrar la respuesta lógica a los grandes Interrogantes de Dios, Hombre y Mundo, a ese ¿quien soy yo? Desde la propuesta – Jesucisto; EL AMOR.

Hoy Jesús, en la respuesta de pedro, nos da el elemento que no tiene más dudas, Él, es el Mesías, el Hijo de Dios Vivo y sigue vivo en nosotros cuando permitimos que El Amor del Padre hable a través de nosotros para decirle al hermano: Te Perdono, Te amo porque Dios está en Nosotros y nos Ama También.

Es una respuesta difícil, Amar en el mundo no es fácil, pero si te preocupa menos la respuesta a ese amor, si lo haces en generosidad, Dios hoy, También se maravillara por lo Grande que es Él, en Ti.

Feliz semana para todos, Dios los ama.

AUDIO: Juan Diego Tamayo.