Foto: M.A. García.

La tradicional procesión del Viernes Santo de Ainsa congregó a más de 200 personas.

El paso  del Santo Cristo, portado a hombros por hombres vestidos totalmente de blanco y el paso de la Virgen, a hombros de  mujeres con túnicas de luto riguroso y tapadas por mantillas negras, como es la tradición, fueron acompañados  por niños, portando sus correspondientes cruces y por la banda de los tambores de la Cofradía de la Santa Cruz.

Saliendo de la iglesia de Santa María, se dirigieron todos ellos hacia la plaza Mayor y tras rodearla, bajar posteriormente a lo largo de  la calle Mayor hasta  la plaza de San Salvador, para y subir a continuación por la calle Santa Cruz, hasta finalizar de nuevo en el portal de la iglesia.

Fue una jornada de respeto colectivo. Los pasos, los tambores, los cofrades  luciendo capirote y los niños procesionando, fueron seguidos y acompañados  de un numeroso público con gran expectación y el respetuoso y sepulcral silencio habitual, que suele presidir este evento, que se celebra cada año en Aínsa, dentro de los numerosos actos religiosos que acompañan la celebración de la Semana Santa. Así lo explicó el concejal del Ayuntamiento de Aínsa, Miguel Ángel García en una nota informativa.