Fuente: Moisés Palmero.

Artículo de opinión de  Moisés S. Palmero Aranda
Educador ambiental

La cogorza de Diego Plutón Cruz

Es una pena, porque este año la feria debería pasar a la historia como la del pregón de David Bisbal en el Santuario de la Virgen del Carmen y la Luna de Sangre derramando sus tonos rojizos anaranjados sobre el ferial durante el eclipse. Pero, tristemente, la recordaremos como la de la dimisión del concejal de Cultura, Diego Cruz. Por suerte, gracias a su cogorza, el olor a boñiga de vaca que invadió la ciudad durante varios días desde el puerto o la música detenida para que los bomberos realizasen un tenso y brillante rescate de los atrapados en el “Martillo”, quedarán como anécdotas difíciles de concretar en el tiempo y no como denominación resumen de la Feria de Almería 2026.

Con este verano tan astronómico que hemos tenido, podemos decir, sin lugar a dudas, que la tajada de Diego ha eclipsado la feria, aunque para otros, alcaldesa incluida, haya sido su honorífica dimisión, que lo dignifica como persona y lo ensalza como servidor público. Porque renunciar a su cargo, sugieren, por esa pequeñez, comparado con otras barbaridades que vemos a menudo entre los políticos, se merece un aplauso. Les ha faltado, y lo aporto como idea publicitaria, pedir una estatua en el centro del ferial que se pueda usar como photocall para que las fotos corran por las redes, con una plaquita que diga: Insólito, ¿quién no se ha tomado unas copitas de más alguna vez? “No te pares”. Viva la Feria de Almería.

Si algo hay que agradecer al concejal, músico y rockero, es que se haya ido ensalzando el mito de la vida rebelde, hedonista y excesiva de las leyendas del rock: Sexo, drogas y rock and roll. Y sobre todo, lo que más aplaudo es que su dimisión haya generado tantos debates, intercambios de ideas e imaginación entre los vecinos. Para eso lo contrataron, para generar cultura.

Uno de los grandes debates generados es por el comunicado con el que dimite, en el que, tendiendo un halo difuso para confundir, reconoce que ha cometido un error. ¿A qué se refiere? ¿A conducir bajo los efectos de una melopea, a hacerlo con coche oficial o a encararse a la Policía Nacional? Para los cristianos, que creemos en eso de la Santísima Trinidad, es fácil entenderlo. Más si eres boomer y has crecido con el anuncio ferretero del “3 en uno”. Pero tienen que reconocer que da para una larga tertulia y sobremesa, que muchos cerrarán en seco con “eso es lo de menos, lo esencial es que por coherencia y ejemplaridad ha dimitido”.

Como deben saber, tras una pregunta siempre se genera otra, y de esta se deriva una larga lista: ¿dimitió o fue un cese adornado de gloria tras un “Ánimo, sé fuerte”? ¿Lo hubiese hecho si la oposición no lo pide en redes sociales? ¿Por qué la alcaldesa no lo cesó fulminantemente por cometer un delito penal con coche oficial y chulearle a la autoridad que lo paró porque vio que era un peligro para el resto de la ciudadanía? Si hubiese sido la Policía Local quien ve el coche oficial, ¿lo hubiese parado, le habría hecho soplar, nos habríamos enterado de algo? ¿Cuántos coches oficiales hay en el ayuntamiento? ¿Iba en coche oficial porque estaba controlando la música o que no diesen garrafón en las casetas? ¿Cuántas “copillas de más” hay que beberse para que deje de ser un error y dar 0,75 miligramos de alcohol por litro de aire espirado, teniendo en cuenta el corpachón y aguante que debe tener el concejal rockero? ¿Tendrá trato de favor durante el juicio? ¿Qué será ahora de su carrera profesional y la de tantos promotores de conciertos y músicos? ¿Pensarán las gacelas del CSIC y los vecinos que aguantaron el Dreambeach que existe el karma?

Preguntas que, por desgracia, tendrán respuestas diferentes según la afinidad política y la amistad y simpatía al concejal, pero que abrirán, después del “y tú más”, otros muchos debates para distraer al personal: ¿Tratan la Policía Local y la justicia a todos por igual? Si quieren que la gente no conduzca bebida, ¿por qué no se sanciona hasta los 0,26 mg/l? ¿Por qué esta droga es legal y otras no? ¿Es solo cuestión de ingresos? ¿Es ético justificar los delitos penales de una persona que pone en peligro a todos por los aciertos profesionales que se le atribuyan o lo simpático que caiga? ¿Se puede cancelar a un gran profesional por sus ideas y actos? ¿Es solo la música cultura, o es la que más beneficios genera?

Podríamos estar debatiendo durante días, y con las elecciones municipales a la vista, estoy seguro de que este eclipse de la feria saldrá a relucir más de una vez. Y ya puestos a jugar con las coincidencias astronómicas, me gustaría recordar que el mismo día que el concejal fue defenestrado de la política municipal, se cumplían 20 años desde que a Plutón, dios del inframundo, se le relegase de categoría y pasase de ser el noveno planeta del sistema solar a un planeta menor, secundario y casi invisible. Las diferencias son que Plutón no hizo nada para merecerlo y sigue en el mismo lugar.

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