Imagen de una parte de una grúa. Foto: SobrarbeDigital.

Artículo de opinión de Enrique Pueyo 
Alcalde de Aínsa y viceportavoz grupo socialista Diputación Provincial de Huesca

El problema de la vivienda sí es alarmante en la provincia de Huesca

Hay frases que retratan una forma de gobernar. En el último pleno de la Diputación Provincial de Huesca, el Partido Popular votó en contra de una propuesta para estudiar la situación real de la vivienda en los municipios que lo soliciten y valorar, allí donde proceda, la declaración de zonas de mercado residencial tensionado, argumentando que “la situación de la provincia no es tan alarmante” como para aplicar la normativa de zonas tensionadas.

Afirman que la situación no es tan alarmante como para aplicar la regulación de zonas tensionadas si lo comparan con otras ciudades.

Que se lo pregunten a los jóvenes que encadenan contratos temporales y siguen viviendo con sus padres porque no encuentran un alquiler que puedan pagar.

Que se lo pregunten a las familias que destinan una parte cada vez mayor de sus ingresos a pagar una vivienda.
Que se lo pregunten a quienes trabajan en nuestros hospitales, residencias, hoteles, comercios o industrias y no encuentran dónde vivir cerca de su puesto de trabajo.
Que se lo pregunten a los empresarios de las zonas turísticas del Pirineo, obligados en muchos casos a proporcionar alojamiento a sus trabajadores porque, sencillamente, no existe oferta disponible o los precios son inasumibles.
¿De verdad no es tan alarmante? ¿A qué hay que esperar entonces?

El acceso a una vivienda digna es cada vez más complicado y la oferta disponible resulta claramente insuficiente para responder a las necesidades existentes. Lo estamos viendo en Benasque, en Biescas, en Barbastro, en Monzón, en Aínsa y en muchos otros municipios altoaragoneses. Lo estamos viendo en localidades turísticas, pero también en aquellas donde la actividad industrial, agroalimentaria o logística genera empleo y atrae población. Hay trabajo, pero no hay vivienda. Y cuando no hay vivienda, tampoco hay desarrollo económico, ni relevo generacional, ni fijación de población.

En la propuesta de resolución que presentó el PSOE en la Diputación se solicitaba que se estudiase la situación de aquellos municipios que lo solicitaran, y sorprendentemente el PP lo rechazó, pero ni siquiera estudiarlo les parece oportuno, como consideran que no es tan alarmante no quieren analizar datos objetivos, conocer la evolución de los precios, evaluar el esfuerzo económico que realizan las familias y determinar si existen las condiciones previstas en la Ley de Vivienda para declarar determinadas zonas como tensionadas.

Ni siquiera el PP de Huesca votó sí a analizar y estudiar. Prefirieron repetir que las zonas tensionadas no están pensadas para territorios como Huesca y que allí donde se han aplicado han fracasado, pero por repetir que han fracasado no lo van a hacer, la realidad vuelve a desmentirles, estas medidas han contribuido a contener e incluso reducir los precios del alquiler en determinadas áreas. Obviamente estas medidas no lo solucionan todo, pero ayudan, y eso es que lo que esperan los ciudadanos de los representantes políticos, que ayudemos a solucionar sus problemas y no que neguemos su existencia o la minimicemos.

La pregunta no es si el problema de la vivienda en la provincia es alarmante o no.
La pregunta es cuánto más alarmante tiene que ser la situación en la provincia como para que el PP se plantee analizar y estudiar, porque hay situaciones en nuestra provincia que son alarmantes y mucho, aunque las estemos normalizando. Y no sirve de excusa para no estudiar que tanto Gobierno de Aragón como Diputación tienen planes de vivienda, estos planes poco ayudarán por los altos costes de la rehabilitación.

Al PP de Huesca no le parece alarmante que un trabajador rechace un empleo porque no encuentra dónde vivir, o que jóvenes tengan que abandonar su municipio para poder acceder a una vivienda, o que los empresarios no encuentran personal porque el mercado residencial ha expulsado a quienes quieren trabajar allí.

Y por eso cabe preguntarse si esto les parece normal, y si esto no les parece tan alarmante cómo para estudiarlo ¿a qué estamos esperando para considerarla alarmante?

¿A que una habitación se alquile por 600 o 700 euros al mes? ¿A que se anuncien como vivienda trasteros o locales sin las condiciones mínimas de habitabilidad? ¿A que los trabajadores tengan que compartir camas por turnos para poder asumir los precios? ¿A que los negocios reduzcan horarios o renuncien a abrir determinados días porque no encuentran personal dispuesto a aceptar un empleo que no permite pagar una vivienda? ¿A que los hoteles tengan que hipotecar habitaciones y espacios comunes para alojar a sus empleados porque éstos no pueden acceder ni a una vivienda digna ni, en ocasiones, siquiera a una vivienda indigna?

Estas situaciones ya están ocurriendo, pero para el PP de Huesca no es tan alarmante ni siquiera como para estudiarlo. ¿O es que hay otros intereses? ¿Decir siempre no a las propuestas del gobierno socialista? ¿No frenar la especulación inmobiliaria?.