Foto: facilitada por el grupo parroquial Boltaña.

Por Juan Diego Tamayo Avendaño, párroco de Boltaña. LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS 9, 2, 10

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo.

Se les apreció Elías y Moisés conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús:

— Maestro. ¡Qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.

Estaban asustados y no sabía lo que decía. Se formó una nube que los cubrió y salió una voz de la nube:

— Este es mi Hijo amado; escuchadlo.

De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. Cuando bajaban de la montaña, Jesús los mandó:

— No contéis a nadie lo que habéis visto hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos.

Esto se les quedó grabado y discutían que querría decir aquello de resucitar de entre los muertos. Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor; Jesús luego de una jornada de trabajo dura viene bien descansar, viene bien alejarse y meditar; luego de dar a conocer a los apóstoles su misión el Señor sube a presentarles su relación con el Padre en el Tabor.

Luego de recibir la noticia increíble los apóstoles suben a conocer al que se llamará Mesías y Salvador …a tratar de entender esta invitación, quizá a disimular ya alguna frustración.

una pequeña montaña, un lugar para meditar, un lugar para acercarse más al que está en lo alto, la alegría de sentirse protegidos: Vamos – dice Jesús ¡hay que hablar con Dios! El Padre nos invita y nosotros ¡debemos ir!

Jesús medita mientras sube a la montaña, ve que sus apóstoles no terminan de creer; “hay que alimentar su fe” – piensa – “son débiles no terminan de entender”.

Al llegar el día es claro, alguna nube adorna el cielo pero es el verdear del campo el que los siembra en la esperanza, la frescura de los arboles el que los nutre desde la caridad y la presencia del maestro la que permite fructifiquen en la fe.

A Su lado comprenden que El Padre siempre escucha, el Padre siempre atiende y como no escuchar al humano que es divino, como no atender al que obedece y es parte Suya?

Los apóstoles observan al maestro, el maestro contempla a los que ama, los mira, les dice, los escucha, les enseña, pero el lío es que ellos no terminan de comprender.

También nosotros debemos descansar, debemos atender, tal vez no todo lo llegaremos a comprender, pero todo, todo lo que el Padre nos quiere enseñar, El nos lo ha comunicado por su Hijo y como los apóstoles quiere que nosotros lo asumamos y luego ya lo podremos descifrar… Él, va a resucitar, ¡que tendremos que preguntar? La respuesta estará ahí, no será una luz, será La Luz, no será para comprender, será para Gozar, Jesús va a Resucitar y nosotros vamos con Él a vivir por toda la eternidad. Feliz Día del Señor.

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AUDIO: Juan Diego Tamayo Avendaño.