Juan Diego Tamayo, párroco de la iglesia de Boltaña. Homilía para este domingo 25 de mayo de 2014.

Saludos a todos los que se adhieren a Sobrarbe Digital para meditar en Jesùs y Su Palabra, Mensaje que se da desde los pirineos españoles, en la parroquia de San Pedro Apóstol, en Boltaña, para quienes libremente lo siguen en el mundo. Está semana con el Evangelio VI de la pascua según San Juan 14, 15-21

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 14, 15-21

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

— Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré al Padre que os dé otro defensor, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque vive con vosotros y está con vosotros. No os dejaré huérfanos, volveré. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy con mi Padre, y vosotros conmigo y yo con vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.

Palabra del Señor

Poco puede cambiar, nosotros debemos cambiar.

En la Crisis hay que espabilarse mucho para conseguir el dinero que permite avanzar en las responsabilidades cotidianas, pues lo que vemos exige mantenimiento y este cuesta.

El levantarnos genera costos – sin ser materialistas – encender la luz, ir al aseo, cepillarnos los dientes, vestirnos, tomar algo de bebida, salir a caminar, volver a casa, buscar la fregona con agua, poner a funcionar la lavadora, recibir el correo, confeccionar los alimentos, ducharnos antes o después, maquillajes y otros artilugios, ja, y que decir de los gastos para ir al empleo o en búsqueda de El, entre otras responsabilidades más.

 

Todo hay que hacerlo y si no se hace el sobre-costo vendrá después en Salud,vida y demás… pues en la vida que tenemos y no se ve, la vida espiritual, también hay costos y sobre-costos, y esta crisis también nos invita a espabilarnos; porque para avanzar en el encuentro con Jesús también hay que adelantar en responsabilidades cotidianas, lo que no vemos exige mantenimiento y este también cuesta.

Orar al levantarnos, dar gracias al rey celestial, orar por el alimento, el vestido, la salud y la vida, pedirle al Señor en la necesitad, realizar las obras que, a Él, le agradan. Todo esto cuesta, cuesta disposición, cuesta generosidad, cuesta donación, cuesta amor profundo por Él y sus cosas, si queremos participar activamente en esta sociedad tenemos que comer, vestir, estudiar, etc y procurar que el otro lo haga dignamente también. Si queremos tener una sociedad con Dios y vivir en ella tenemos que orar, celebrar, formar e invitar, etc. lo repito: esto cuesta, cuesta disposición, generosidad, compromiso, apertura, etc.

Tenemos que asear nuestro corazón, formar nuestro pensamiento, cepillar nuestras palabras, caminar en la fe, regresar a casa – La Eucaristía – y tomar y retomar las obras buenas, vestirnos de amor por los demás, tomar La Palabra como alimento continuo, asear continuamente la propuesta de vivir el perdón… Dios nos ama desde siempre y nosotros respondemos a su amor guardando sus mandamientos, reímos y amamos, reconciliamos y retomamos fuerzas, solo con El.

En la crisis espiritual nos espabilamos cuando todo lo vivimos en Su Nombre y según Su Voluntad; no cuando nos sentamos a cuidar unos palacios para ver quien entra o sale, sino cuando facilitamos la entrada de Dios a nuestro corazón y al corazón del hermano.

Por estos días tenemos muchos líos, como propuesta para los lideres Cristianos; que si el divorcio, que si las personas de sentimientos para el mismo sexo, que si el matrimonio de los curas, etc. como propuesta para resolver por parte del Vaticano y mientras allí se preocupan por resolver y responder, nosotros tenemos que saber que lo que esperamos de allí no podrá ser distinto, cambiará poco, si esto se resuelve en torno a la verdad de fe, aquí la respuesta la tenemos que dar nosotros con el compromiso y el testimonio y desde la propuesta del Evangelio de hoy: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos.”.

Una Feliz semana para todos, el Dios que nos regala su amor vea en nosotros la respuesta y la alegría del testimonio.

AUDIO:

Juan Diego Tamayo, sacerdote de Boltaña