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El presidente de Aragón, Javier Lambán, ha participado este sábado como pregonero de las fiestas del Pilar en el Centro de Aragón en Barcelona y ha considerado “un honor serlo en este templo del aragonesismo por excelencia”. En el transcurso del acto, en el que también ha participado el Director General de Participación Ciudadana, Miguel Miranda, el presidente ha valorado que se cumplan cien años de este centro emblemático en “un momento particularmente interesante en que Aragón se propone ser un proyecto de éxito económico y político en los próximos años y que tiene claro que el camino para que ese éxito sea cabal y transcurra sin obstáculos, la colaboración con Cataluña es fundamental”.

AUDIO: Javier Lambán.

Lambán, ha entendido que la complicidad del cetro de Barcelona no es menor. Tras reiterar que los aragoneses “debemos demostrar al mundo que somos mejor de lo que nos creemos y de lo que los demás piensan de nosotros y para eso precisamos de embajadores de calidad y el compromiso que atesoran los centros de Aragón, y en particular el de Barcelona, que ha sido un templo por excelencia del aragonesismo y de la presencia de Aragón en el exterior”.

AUDIO: el presidente de Aragón.

En el proyecto de proyección del talento aragonés ha recordado la figura de muchos creadores, pensadores, empresarios e investigadores, así como las relaciones económicas entre Aragón y Cataluña en ese papel recíproco de ser primeros clientes y proveedores la una de la otra. Además ha explicado a los cientos de aragoneses reunidos en el centro de Barcelona que existe ahora mismo una segunda oportunidad para la Comunidad de Aragón y que la logística es un sector primordial, donde la Terminal Marítima de Zaragoza es un puente para los productos aragoneses hacia países lejanos.

El presidente del Ejecutivo autonómico ha repasado su vinculación personal con Barcelona, donde realizó sus estudios universitarios y ha recordado los vínculos históricos, económicos y sociales entre las dos comunidades, por lo que ha rechazado la desconexión entre España y Cataluña, desde una comunidad vecina “que les queremos tanto que no queremos que se vayan”.